Cadena de mando

De generales y almirantes

Durante los últimos dos sexenios, el Ejército mexicano ha sido blanco de ataques mediáticos que han ido desde la mentira absoluta hasta —como dijo un almirante— “verdades a medias”, que son las que mayor daño hacen. Quienes generan estas campañas negativas ya se dieron cuenta de que, al intentar debilitar, lo que se logra es fortalecer la institución.

La estrategia cambió. Esta semana comenzaron los ataques contra nombres y apellidos dentro del instituto armado, específicamente contra el general de Brigada DEM, José Luis Sánchez León, actual jefe de Estado Mayor de la V Región militar en Jalisco. El reportaje publicado esta semana en la revista Proceso es una verdad a medias.

Un general o un almirante mexicano lleva dentro de su institución por lo menos 35 años, en los que, para alcanzar el grado, tuvieron que demostrar grandes capacidades, habilidades, entrega, disciplina, pero sobre todo lealtad al país. Puede parecer ramplón, pero así es. Nadie asciende en las fuerzas armadas si no lo ha ganado. Sánchez León ha mantenido una carrera limpia y de gran proyección.

Los altos mandos se han responsabilizado de todos los hechos donde se pone en duda la actuación de los soldados y marinos, sobre todo en el combate a la delincuencia —cuando apoyan a la población en casos de desastre, ni quién se queje o critique— y, más allá, han procesado o coadyuvado en el proceso para que cualquier abuso sea castigado.

Es la Procuraduría Militar la que detiene a los ocho militares involucrados en los hechos de Tlatlaya, a quienes por cierto la autoridad civil no les ha podido demostrar culpabilidad —las versiones de las tres testigos son diferentes entre sí—, como ejemplo, a pesar de que ya se ordenó a Sedena indemnizar a la víctimas de Tlatlaya, ni se ha podido determinar quiénes son las víctimas. De los 22 muertos, solamente han reclamado los cuerpos de tres. Tampoco se ha podido determinar de manera contundente cuántos delincuentes murieron esa madrugada cuando enfrentaban a los soldados y cuántos fueron ejecutados.

Debe entender el gobierno que si sigue indemnizando “supuestas” víctimas por presiones de las ONG, dentro de poco no habrá presupuesto que alcance.

Lo publicado en Proceso hace ver al general Sánchez León como el responsable de los muertos en Villa Purificación, Jalisco, ya que, según el periodista que lo escribe, el general era el responsable del apoyo terrestre. Totalmente alejado de la realidad. Los jefes de Estado Mayor de las regiones militares no ejecutan operaciones secretas.

Los generales y almirantes mexicanos no fallan.

No está en su ADN.

 

jibarrolals@hotmail.com

@elibarrol