Cadena de mando

“Cuando se gana la confianza”

A la gente no se le puede engañar permanentemente creando tendencias para modificar su percepción a fuerza de mentiras o bien de verdades a medias.

Los mexicanos atraviesan por una crisis de credibilidad y confianza pocas veces vista.

Si las autoridades no están satisfaciendo las necesidades mínimas indispensables de la gente, entonces, por más campañas, declaraciones, aclaraciones, disculpas o estrategias de imagen, la sociedad no creerá y, más allá, no querrá creer. Los mexicanos ya no quieren creer justificaciones, a pesar de que existen leyes que afirman, por ejemplo, que si no eres funcionario público, no existe conflicto de intereses cuando, por ejemplo, compras casas propiedad de proveedores del gobierno, no importando que, antes de ello, hayas pertenecido o bien en el futuro vayas a pertenecer al gobierno con el que, se supone, se ha beneficiado dicho proveedor.

¿Entonces en qué y en quién se cree en este país?

Las fuerzas armadas en su función de autoridad, gobierno, como funcionarios y como pueblo, han logrado penetrar en la sociedad demostrando con sus acciones cómo se gana la confianza de la gente.

La encuesta realizada por Consulta Mitofsky “Percepciones generales en la región 10 del Estado de México” comprueba que, a pesar de querer sesgar negativamente la opinión sobre los soldados, la percepción es otra.

Dicha encuesta se realizó en viviendas de los municipios de Amatepec, Luvianos, Tejupilco y Tlatlaya y los encuestados en esas localidades consideran que la institución más eficaz para reducir los índices delictivos de su población es el Ejército mexicano.

La respuesta sobre las dos principales funciones del Ejército fue “cuidar de la gente, pueblo y ciudadanos” (sic).

Llama la atención que es en Tlatlaya donde más se reconoce la función de cuidar de la gente.

El 54.7 por ciento de los encuestados cree que el Ejército debe permanecer en las calles el tiempo necesario para reducir delitos.

Solo 12% piensa que deben regresar a los cuarteles.

Cabo de Guardia

Por más que se ha intentado inducir a la sociedad —no solo de México sino del mundo— sobre la participación del 27 Batallón de Infantería con sede en Iguala, en la desaparición y muerte de los 43 estudiantes, nada se ha podido demostrar.

Para Francisco Cox, integrante del grupo interdisciplinario de expertos independientes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, no existen pruebas de que elementos del Ejército mexicano hayan participado esa fatídica noche.

La labor del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea es muy difícil ponerla en duda cuando, por mucho, son más los beneficiados de sus acciones, que quienes aseguran que no lo son.

 

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@elibarrola