Cadena de mando

“El enemigo”

Las fuerzas armadas —y en especial el Ejército mexicano— tienen un enemigo internacional.

Soldados y marinos mexicanos se apegan a lo que las leyes ordenan, donde se es inocente o culpable, dependiendo de las pruebas y testigos que se presenten. No hay medias tintas. El enemigo se conforma de algunas ONG, Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Corte Interamericana de Derechos Humanos y, por supuesto, del Poder Judicial mexicano, que es débil ante lo que determine la Corte Interamericana.

Las ONG ya saben que en México no puede sostenerse una denuncia contra militares, si no está acompañada de pruebas fehacientes; en la mayoría de las denuncias, estas organizaciones —incluida la CNDH— se basan en dichos, supuestos, mentiras o, bien, verdades a medias; por ejemplo, si quienes se llevaron al esposo de la señora venían vestidos de negro, entonces eran militares “a huevo”. Si traían un Hummer, “a huevo” eran del Ejército (cabe mencionar que los soldados no usan Hummer, usan Humvee), o, bien, una de las denuncias mayores es la de soldados o marinos que violan a las mujeres a su paso por los pueblos. En una de las denuncias en Guerrero, la mujer supuestamente violada por un escuadrón (8 a 13 hombres) contrajo el virus del papiloma. A todos los soldados que efectivamente pasaron por el río donde se encontraba la mujer lavando, médicos legistas les hicieron la prueba del papiloma y todos resultaron negativos; de igual manera, la mujer denunció el hecho 25 días después de que se supone que la violaron.

Guerrero es el principal productor de amapola en México. Lógicamente, no quieren a los militares por ahí.

Otro ejemplo es el Centro Pro Derechos Humanos, que pretende convertir en víctima a Érika, quien murió en Tlatlaya cuando enfrentaba a los soldados. Un juez mexiquense, inteligente y objetivo, desechó la propuesta debido a que hasta la PGR y la propia CNDH determinaron que la joven murió en el enfrentamiento, es decir, no está en los supuestos ocho ejecutados del 30 de junio del año pasado.

Aquí va a intervenir la Comisión Interamericana, quien presentará ante la Corte Interamericana pruebas sin valor ni sustento, mismas que se les da a extranjeros para que las analicen. Estos analistas no tienen conocimiento de lo sucedido y del modo o lugar, no tienen interés en los mexicanos ni en las supuestas víctimas; es más, se vuelven subjetivos y verdugos, ya que saben que cuando la Corte emite una decisión, el Poder Judicial mexicano, la SRE y otras instancias las aceptan sin mayor defensa.

Y a pagar. Al fin los militares aguantan.

 

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@elibarrola