Cadena de mando

¿Quién debilita a los militares?

A partir del asesinato de los cinco soldados en Culiacán y del discurso pronunciado por el secretario de la Defensa un día después de los hechos, surgen voces que cuestionan por qué después de 11 años en las calles, los niveles de violencia y delincuencia siguen siendo alarmantes en México. Por qué después de tantos operativos militares contra criminales, la sociedad demanda seguridad y paz.

Algunos “opinadores” insisten en el debilitamiento del Ejército después de lo sucedido en Culiacán. Es importante entender que los soldados no se debilitan; al contrario, amén de lo trágico de esos hechos, se demuestra una vez más que las fuerzas armadas no son las responsables de que en tantos estados del país siga existiendo impunidad, muerte, corrupción y apatía social. Los militares no son culpables de la indolencia y cinismo de los gobernantes.

Desde diciembre de 2006, las fuerzas armadas salieron a coadyuvar a las autoridades civiles para garantizar la seguridad de los ciudadanos, sí, ¡coadyuvar!

Ahora son las autoridades las que deben entender que tienen que hacer su trabajo, y que no pueden sacudirse su responsabilidad, dejando en manos de los soldados la solución a tantos problemas.

Los militares no gobiernan este país, quienes lo hacen son civiles electos por civiles y de ahí que la acción es en apoyo y rescate de éstos que no pueden —o no quieren— enfrentar las amenazas. Los militares no ponen ni quitan diputados o senadores, muchos menos alcaldes; tampoco nombran gabinetes.

Los militares recuperan los espacios que pierden los gobernantes; el problema es que una vez que soldados, marinos y pilotos entregan esos espacios, al poco tiempo se vuelven a perder. El círculo es vicioso, se recuperan y se pierden, y así indefinidamente.

Los militares no están debilitados, ni desgastados; están decepcionados.

Después de tanto esfuerzo y entrega, no existe una sola respuesta institucional de cualquier nivel para solucionar los problemas de inseguridad.

Los militares no están desgastados con la sociedad, al contrario. La gente sabe que no puede prescindir de ellos.

El instituto armado no se puede debilitar; sus fortalezas son muchas, aun y a pesar de las bajas que han sufrido.

No basta con aplausos, ni minutos de silencio.

No bastan los discursos “mamones”.

Bastaría con que cada quien se responsabilice de lo que le toca.

Sigan presionando.

jibarrolals@hotmail.com

@elibarrola