Cadena de mando

Los cobardes nunca serán poderosos

Nunca ha sido postura del Ejército mexicano lamentarse ante una fatalidad. Sin lugar a dudas, lo sucedido el 1 de mayo es un golpe en el ánimo de todos los militares de nuestro país y lo es más, debido a que la sociedad confía profundamente en las fuerzas armadas a pesar de que, tanto en medios de comunicación como en muchos actores políticos, la constante de esta semana fue filtrar, mal informar, especular, sesgar y manipular un hecho —el derribo del famoso helicóptero— del que por supuesto se tienen medidos los riesgos y consecuencias, es decir, en todas las operaciones que realiza el Ejército contra los grupos delictivos del país (no solamente contra el cártel de Jalisco Nueva Generación) se tiene contemplado qué hacer en casos desfavorables.

Lo paradójico es que a pesar de los intentos por mostrar un Ejército débil y vulnerable, para la gente es mucho más lo que se ha hecho de manera histórica que lo sucedido la semana pasada.

Muchos columnistas, reporteros, editorialistas, analistas y por supuesto funcionarios del gobierno federal tienen su versión de los hechos. La realidad es que al tratarse de una operación secreta, nadie se va a enterar de lo que realmente pasó y en verdad qué es lo verdaderamente importante en todo este tema, ¿el poder de fuego de los malosos? ¿La pérdida de ocho vidas? ¿Demostrar que el Ejército mexicano es vulnerable? ¿Qué?

En lo profundo de la vida militar, la venganza no “puede” existir; si así fuera, el país completo estaría incendiado, ya que lo sucedido en Villa Purificación, Jalisco, no es ni la primera, ni la última vez que sucederá. Se tienen desplegados a más de 45 mil efectivos del Ejército realizando tareas contra la delincuencia; son millones de operaciones las que se realizan año con año y en las que por supuesto han existido bajas. Para los militares la misión es garantizar la seguridad y la paz de la sociedad en apoyo de las autoridades civiles. La misión es detener y llevar ante esas autoridades a los delincuentes. Se hace más difícil la misión cuando las propias autoridades son corruptas y, por tanto, omisas, cómplices, traidoras y cobardes.

Cabo de Guardia.

Sí, son apátridas los que lucran con el temor de niños y jóvenes.

Sí, son desadaptados lo que lastiman a los mexicanos.

Sí, los criminales siempre serán cobardes.

Sí, la ignorancia se vence con educación; la corrupción se abate con la denuncia, transparencia y rendición de cuentas; la impunidad se derrota con un sistema jurídico más robusto.

 

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@elibarrol