Cadena de mando

“Las advertencias de la historia”

La década perdida que analizó correctamente ayer mi compañero de páginas Carlos Puig, con datos del Inegi y del estudio IFE-Colmex, ratifica la sentencia que al final Carlos expone: “Que nuestra historia se vuelva advertencia”.

De 2004 a 2014, la principal preocupación del mexicano es referente a inseguridad y violencia. Es tan grave, que aquella preocupación sobre la situación económica de las familias —durante más de 40 años— ocupa hoy un segundo lugar en las necesidades a resolver. Es tan grave que, de enero a junio de este año, 11 mil 577 niños mexicanos han intentado cruzar sin la compañía de un adulto la frontera hacia Estados Unidos, es decir, para más de 11 mil familias, por decisión de las madres solteras o de los menores, es preferible irse o enviarlos solos para atravesar un infierno que por lo menos mide 2 mil kilómetros.

La advertencia es grande y grave. México vive un reflejo centroamericano donde, en países como El Salvador, Nicaragua y Honduras, las condiciones son tan malas que la única solución es huir de su realidad. Definitivamente, éste es un problema de seguridad nacional y se debe atender desde su origen.

Las fuerzas armadas tienen como principal misión la seguridad nacional. La realidad del impacto criminal en la sociedad rebasa ya el ámbito de seguridad interior, y es aquí donde se presenta la advertencia de la historia, ya que, a pesar de las acciones militares en el triángulo seguridad pública-interior-nacional, si no se crean desde cero corporaciones policiacas efectivas y confiables, si no se crean políticas públicas acordes a la realidad, si no se dota a las fuerzas armadas de mayor certeza jurídica, si la gestión pública no administra correctamente los recursos en beneficio de la gente, las advertencias de la historia actual van a cobrársela, generando un peor deterioro para el país.

Esta semana el general de Brigada D.E.M. Juan de Dios Bolaños Vázquez, director general del Registro Federal de Armas de Fuego y Control de Explosivos, dio a conocer en el marco del foro Tráfico de Armas en México, que organizó el Observatorio Nacional Ciudadano y el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, que 70 por ciento del ingreso anual de más de dos mil armas y dos millones de cartuchos ilegales se lleva a cabo en Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Bolaños Vázquez, quien desarrolla una labor impecable y transparente en el control de armas de fuego y explosivos en México, advirtió la amenaza de seguridad nacional que representa este fenómeno.

Las advertencias son muchas. México vive una realidad de riesgo en su seguridad, producto también de dinámicas externas: por ejemplo, mientras Estados Unidos no tenga controles sobre las armas y municiones que produce, éstas seguirán entrando a nuestro país —en complicidad con autoridades aduanales, policiacas, municipales y estatales— para generar violencia y muerte, que obligan, por ejemplo, a la migración de niños mexicanos, pero también al deterioro social y económico y con ello al debilitamiento del país.

La historia se sigue escribiendo.

Cabo de Guardia y de Turno

Un teniente coronel del Ejército o la Fuerza Aérea o bien un capitán de fragata de la Armada de México, durante su carrera, tienen por lo menos un cúmulo de 12 años de estudios profesionales. Muchos de ellos se encuentran al frente de unidades militares que combaten diariamente la delincuencia. La gran mayoría de ellos, así como coroneles, capitanes de navío, generales y almirantes, es consciente de que no debe seguir desarrollando labores de seguridad pública, máxime cuando tienen menor personalidad jurídica que un policía municipal, máxime cuando todavía hay grupos que los consideran violadores sistemáticos de derechos humanos.

De diciembre de 2012 a mayo de 2014, se han presentado mil 95 quejas, ante la CNDH, por actos presuntamente violatorios de derechos humanos atribuibles a personal militar; de las cuales, 680 fueron concluidas y 415 se encuentran en trámite.

Las 680 quejas fueron concluidas de la siguiente manera:

Trescientos veintisiete (47.35%) por la vía de la orientación jurídica al quejoso por no tratarse de violaciones a derechos humanos. 208 (30.59%) por no existir materia para seguir conociendo el expediente de queja. 71 (10.44%) durante el trámite respectivo. 50 (7.35%) por haberse solucionado el expediente de queja mediante los procedimientos de conciliación. 11 (1.62%) por acuerdo de acumulación de expedientes. Ocho (1.18%) por no ser competencia de la CNDH. Siete (0.03%) por desistimiento del quejoso. Dos (0.29%) por falta de interés del quejoso. Una (0.15%) por haberse emitido la recomendación correspondiente.

Así o más claro.

 

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@elibarrola