Cadena de mando

Soluciones vs oposición

Las fuerzas armadas en nuestro país tienen detectadas cuáles son las amenazas que insisten en debilitar a México. Grupos contrarios al sistema siempre han existido y, desde la lógica social, seguirán demandando y oponiéndose a todo lo legalmente establecido mientras exista el país. A partir de que el Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea comenzaron a combatir directa y frontalmente a la delincuencia, inició también una campaña mediática, social y política para exhibir los excesos de los militares en cuanto a sus acciones se refería. Fue un excelente momento para sobredimensionar negativamente la realidad de soldados y marinos, debido a que, en la práctica, la gran mayoría de los mexicanos no estaba acostumbrada a ver soldados en las calles. Sin embargo, los resultados rebasaron a la propia campaña, es decir, hoy en muchas localidades del país, la gente no quiere que los militares se vayan; al contrario, apoya incondicionalmente su presencia, aun y a pesar de que ésta es para realizar funciones de seguridad pública.

Violaciones de derechos humanos, corrupción, abuso en el uso de la fuerza y hasta la intención de regresar al poder público han sido las constantes de la campaña contra los soldados de tierra, mar y aire.

La gran mayoría de los excesos cometidos por personal de tropa y oficiales han sido castigados por el propio instituto armado. Los que no se han sancionado y procesado son a los que todavía no se les ha podido demostrar la responsabilidad. De lo que no hay duda es de que tanto el alto mando militar como el naval no están dispuestos a permitir abusos de ningún tipo por parte de sus comandados, tengan el grado que tengan.

La realidad en materia de inseguridad y violencia rebasa a las campañas contra la estrategia del gobierno. La sociedad comprende por qué los militares deben seguir combatiendo la delincuencia. La sociedad no se cuestiona por qué, en un enfrentamiento como el del lunes pasado en Tlatlaya, Estado de México, murieron 22 delincuentes. La sociedad confía plenamente en la capacitación en cuanto al uso de la fuerza militar se refiere, debido a que está demostrado que son los delincuentes quienes matan a civiles inocentes. Los enfrentamientos que han tenido el Ejército y la Marina han sido contra grupos delictivos y en todos los casos las autoridades han demostrado el antecedente penal de cada uno de los abatidos.

Terrible y desastroso para el país hubiera sido que en vez de tener a 22 delincuentes muertos, hubiesen sido 22 soldados.

¿Dónde queda la responsabilidad de las autoridades estatales y municipales cuando los militares tienen que enfrentar amenazas reales para la sociedad, como fue el caso de Tlatlaya?

Ni el Ejército ni la Marina están a favor de la muerte; sin embargo, cuando son los delincuentes quienes abren fuego contra los militares, lo único que se puede esperar es que la agresión sea repelida utilizando todos los recursos, preparación, disciplina y precisión que tienen los soldados. Mucho se habla sobre la capacidad de fuego que tiene la delincuencia en México; sin embargo, para tranquilidad de la gente, de lo que se debe hablar es de la capacidad de respuesta que tienen para ellos las fuerzas armadas, y no se trata de la militarización del país, se trata de aceptar cuál es la realidad y con qué recursos se le hace frente a la misma.

No se trata tampoco de promover violencia desde la institucionalidad, se trata de hacer valer el uso de la fuerza legal cuando el pueblo está a merced de grupos delictivos que han arrebatado —aquí sí— los derechos fundamentales de la sociedad. A nadie le conviene un país que se descontrole desde la sociedad delictiva y en la práctica; las fuerzas armadas reciben órdenes de su comandante supremo para disminuir y, en dado momento, destruir a quienes intentan desestabilizar no al gobierno, sino al país. Aquí hay una gran diferencia, ya que es México quien sufre las consecuencias.

Hoy por hoy, la única solución para el problema de la seguridad se tiene en los militares y, para abonar mayor valor a la realidad, la sociedad confía plenamente en ellos. La sociedad en general no cuestiona; al contrario, exige vivir en paz; le exige al gobierno que no los abandone.

Los diferentes grupos políticos y sociales que están contra las acciones militares deben ofrecer soluciones mejores para la situación que en ese sentido vive el país. Hasta ahora, lo único que han hecho es oponerse.

No ofrecen soluciones.

Las fuerzas armadas sí.

 

jibarrolals@hotmail.com @elibarrola