Cadena de mando

Pueblo, política y fuerzas armadas

El gobierno de la República enfrenta su momento más complejo al encontrarse en la antesala de las elecciones intermedias del año entrante.

Las reformas estructurales y su aprobación no le quedan claras al grueso de la población, lo que se suma a la oposición de la izquierda, resultando en apatía e incredulidad por parte de la sociedad. Sin embargo, tanto el Presidente y su primer equipo promueven a “tambor batiente” los beneficios que traerán estos cambios, y más allá la importancia de que haya sido Enrique Peña Nieto quien haya logrado las, se supone, tan esperadas reformas.

Definitivamente este logro —haiga sido como haiga sido— se utilizará como parte integral de la fortaleza electoral que buscará venderles a los electores el PRI y sus candidatos. La pregunta es si les alcanzará con las reformas para ganar votos.

La gran demanda ciudadana sigue siendo la seguridad. “Juan pueblo” no cree en lo absoluto cuando se anuncia que todos los índices de inseguridad y delictivos van a la baja, ya que todavía ni los sienten ni los ven; y, peor aún, siguen siendo víctimas de grupos delictivos y del caos que producen. Lo anterior debe entenderse objetivamente. Existen grandes esfuerzos, por parte del gobierno, por combatir  la delincuencia  y sus consecuencias; sin embargo, la sociedad ya se había acostumbrado a recibir información detallada sobre la lucha contra la delincuencia, es decir, delincuentes detenidos exhibidos en televisión y prensa; imágenes de muertos y descabezados, la subcultura delictiva, como los alias, música, ropa, etcétera, y como de tajo se le quitó al público esta tendencia, más que descontaminarse de tanta información negativa, se preguntan ahora qué es lo que verdaderamente está ocurriendo en nuestro país, quiénes son los responsables directos de combatir el fenómeno delictivo nacional, por qué soldados y marinos no informan directamente a la sociedad sobre logros y avances.

Es una realidad que los mexicanos tienen confianza plena en las fuerzas armadas; sin embargo, cuando la gente se dé cuenta de que, ni con reformas ni con estadísticas ni con hijos de gobernadores detenidos, su realidad y condición de vida mejora, entonces comenzará a exigir a quienes más confían. Ni el Ejército ni la Marina tienen maestros para atender problemas educativos, tampoco tienen jueces civiles para registrar el nacimiento o la defunción de una persona, mucho menos tienen ministerios públicos que den fe de un hecho civil. El riesgo, entonces, es que en un futuro se le comience a exigir a las fuerzas armadas que resuelvan necesidades ciudadanas que no les competen a ellas y que, para las cuales, no tienen ni estructura ni capacidad jurídica ni recursos humanos ni presupuesto.

Soldados y marinos no pueden, ni deben ocupar el lugar que corresponde a las autoridades civiles.

Las fuerzas armadas son una institución única en el país. Sus elementos provienen del pueblo y le sirven a él; sin embargo, son parte del gobierno y es la ciudadanía la que paga sus haberes, su equipamiento, su educación e instrucción. Es el pueblo de México el que paga para que soldados y marinos tengan disciplina, lealtad y entrega al país. Por su parte, es el gobierno el que suministra los recursos para que los militares cumplan con su deber, y más allá, es quien debe apoyar para que tengan la certeza jurídica de que ese deber se cumple en total apego a la ley.

Ojalá y se entienda que la naturaleza de las fuerzas armadas no debe arriesgarse bajo ninguna circunstancia.

Ni siquiera por razones políticas.

Cabo de Guardia y de Turno

Algunos distraídos se fueron con la “finta”. Corrió como verdad que el próximo comandante de la columna del desfile del 16 de septiembre sería el general de brigada D.E.M., Anastasio García Rodríguez.

Como una muestra de unidad entre Sedena y Semar, quien encabece el desfile será un marino. Todo indica que será el almirante Joaquín Zetina Angulo, jefe del Estado Mayor de la Secretaría de Marina.

El hecho de que sea un almirante quien comande la columna del desfile no tiene otro significado que no sea el de la realidad de la inmejorable relación que ha madurado entre los militares de tierra, mar y aire. Para muchos generales y almirantes que este columnista ha consultado, ésta es una excelente oportunidad para demostrar que las fuerzas armadas son una institución que adopta y trasciende los nuevos tiempos.

Ningún general de división se dio por ofendido con la decisión del alto mando militar. Al contrario.

El general García Rodríguez será quien encabece el contingente militar el 16 de septiembre, lo que sin duda será para él, más que una responsabilidad, todo un honor.

 

jibarrolals@hotmail.com @elibarrola