Cadena de mando

¿Quién llora por ellos?

Nunca he creído que existan personas ejemplares; más bien, son las circunstancias y necesidades las que logran vidas que sirven de ejemplo para los demás.

Hace poco llegó la orden a la guarnición militar de coadyuvar con la policía estatal y municipal para detener a un grupo de hombres armados. El oficial del Ejército mexicano a cargo se sube al vehículo militar que lo trasladaría al lugar de los hechos cuando se da cuenta de que su sargento conductor venía sonriendo y con la emoción a flor de piel. Sorprendido el oficial le pregunta cuál es la razón de tanta alegría, a lo que el sargento contestó que le acaban de avisar que su primer hijo había nacido apenas 20 minutos antes de lo que les relato.

Al llegar al lugar el primero que muere en el enfrentamiento que se suscitó fue el sargento conductor. Sí, el que una hora antes se había estrenado como papá. Una bala le destrozó la cara; sin embargo, no fue lo que lo mató, sino los 15 impactos que recibió en todo el cuerpo durante la refriega.

En otro lugar y en otro momento, dos infantes de Marina terminaron su servicio y decidieron ir a comer a un restaurante. No se volvió a saber nada de ellos hasta que después de una semana fue enviado un video a la comandancia de esa zona naval el cual contenía la suerte de los desafortunados marinos.

Lo grabado en ese video es inenarrable debido a la crudeza y saña con la que fueron torturados, vueltos a torturar y ya, en el estertor de la muerte, una vez más torturados para morir de la peor forma que a un ser humano puede llegarle ese momento.

¿Cómo se le dice a una joven mujer que acaba de dar a luz a un bebé, que se ha quedado viuda? Y más allá, ¿cómo se le dice que no pueden enseñarle el cuerpo de su marido, ya que está casi destrozado?

¿Qué consuelo se le puede dar a los hijos pequeños de los dos marinos cuando acaban de convertirse en huérfanos? Y más allá, aquí ni cuerpos hay, ya que los malditos responsables de tal aberración desintegraron los cuerpos y no hay forma de recuperarlos.

¿Qué aliento se le puede dar a una familia que perdió en el cumplimiento del deber a su orgullo? Es decir, a su soldado o a su marino.

A esposas, hijos y en suma las familias de los militares caídos les es muy difícil recuperarse de un golpe de tal magnitud.

¡Cumplían con su deber! ¡Dicen!

¿Y quién llora por ellos?

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@elibarrola