Cadena de mando

Michoacán, un juego perverso

¿Cuál debe ser el resultado de todas las acciones que se realizan en Michoacán? ¿Son estas acciones producto de un análisis profundo del gobierno? En verdad se cree que desarmando a las autodefensas se va a restablecer la legalidad y la normalidad en el estado? ¿Se midió el verdadero impacto de la participación de las fuerzas armadas? ¿La llegada del flamante comisionado Castillo Cervantes es el nuevo método para crear base social, política y de seguridad pública?

Este es un juego tan perverso como riesgoso. Es así por lo delicado de su origen (delincuencia), por la indolencia de su desarrollo (los tres niveles de gobierno), por la confusión creada (medios de comunicación), por lo invisible, subjetivo y postergable de sus resultados.

Los efectos del juego perverso, que ahora conocemos como "Michoacán-autodefensas-gobierno-delincuencia, no serán inmediatos y, por ende, el desarme que el Ejército realiza a los grupos que se encuentran "fuertemente" armados no regresará ni la legalidad ni la gobernabilidad y mucho menos el estado de cosas normales y suficientes que los ciudadanos michoacanos necesitan como mínimo indispensable.

La perversidad de este juego se centra principalmente en el provecho que se le puede dar a lo que representa la acción del Ejército mexicano contra quienes se encuentran cometiendo delitos, como la portación de armas de uso exclusivo del Ejército y las fuerzas armadas. El secretario de Gobernación acepta —sin recibir una confirmación del propio Ejército— que un soldado mató a un civil; ¿por qué entrar en ese juego perverso? La Comisión Nacional de Derechos Humanos sesga su comunicación hacia la "heroica" misión de dar seguimiento a probables violaciones cometidas por fuerzas del Estado (entiéndase soldados); ¿para qué generar más perversidad en un juego de por sí perverso? Cuando la CNDH pretenda investigar quién mató a personas o violó derechos humanos, no podrá ser objetiva en una realidad dividida por al menos dos grupos de interés, donde entonces se enfrentará a los dichos de unos y otros, donde los responsables lógicos serán los soldados.

La perversidad de este juego produce que la sociedad no entienda que la participación del Ejército se limita únicamente a coadyuvar a las autoridades civiles para proteger a sus gobernados.

Este juego ya ha generado grandes dudas sobre la determinación del gobierno en el uso legítimo de la fuerza y de la violencia, o lo que es lo mismo: pegar, sobar y después, de ser necesario, transferir la culpa y la responsabilidad a quien ejerció la fuerza y la violencia para frenar a quienes "pretenden" hacer justicia por su propia mano. Se insiste en que la acción del Ejército solamente se limita a desarmar a los grupos de autodefensa, no es función ni responsabilidad de las fuerzas armadas organizar, crear, impulsar, solucionar directamente el desarrollo social que éste y muchos estados del país han visto frenado por décadas. Todo lo anterior es únicamente obligación de los tres niveles de gobierno, ya que para eso el pueblo les dio su voto.

Lo que debe entenderse en su totalidad es que si no establece el gobierno soluciones radicales que reorganicen a la sociedad michoacana y con ello, de paso, frena las réplicas que en otros estados del país se llevan a cabo y que disfrazan una lucha criminal con una social, todo lo que hemos sufrido en este tema será en vano. Lo urgente es exhibir a los grupos criminales que, en una inteligente estrategia, promueven el enfrentamiento de la sociedad con el gobierno, llevando este enfrentamiento prácticamente a la legalidad, al idealismo, a la conversión del miedo de la gente por la defensa de sus propias comunidades.

Si el cambio de estrategia con la llegada de Alfredo Castillo es una forma de convertir este juego perverso en verdaderas soluciones, entonces solamente deberán cuidar su discurso para no afectar la imagen del Ejército. Si solamente se trata de un compás de espera para terminar de crear una estrategia efectiva, también deberán cuidar que en su discurso no se intente debilitar de manera perversa a las fuerzas armadas.

Este juego perverso encontró en Michoacán el mejor tablero posible para jugarlo.

Cabo de Guardia

La realidad del enfrentamiento del 14 de enero, entre soldados y pobladores de Nueva Italia y de las comunidades El Ceñidor y Antúnez, donde hay dos muertos, es que un primer convoy militar desarmó a un grupo de autodefensa. Un segundo convoy fue el que se enfrentó a la turba.

Adelantar juicios es tan criminal como hacer justicia por propia mano.

jibarrolals@hotmail.com

@elibarrola