Cadena de mando

¡Mención honorífica!

Dentro de la imaginaria política se ha creído históricamente que el secretario de la Defensa Nacional no debía hacer declaraciones a los medios, sobre todo por la necesaria distancia que debía tener el instituto armado de la política. En ese México —que ya no existe más— la práctica era, más que adecuada, sana, ya que el control gubernamental en sus estructuras era tal, que la acción militar en el país no tenía la visibilidad ni el impacto social que desde hace más de 10 años tiene.

Hoy la actividad mediática del general secretario Salvador Cienfuegos y del almirante secretario Vidal Soberón, más que intensas, son naturales, es decir, no existe amenaza alguna, ni para la gobernabilidad ni mucho menos para la clase política, con esa presencia activa. Un país como el que se supone tenemos debe tomar lo anterior como un signo mundial de nuestro tiempo, mismo que abona a su fortaleza institucional.

El único efecto que deben producir en todos los mexicanos —TODOS— los mensajes de los altos mandos militar y naval es un gran interés, debido a la importancia de que TODOS conozcamos el pensar y sentir de las fuerzas armadas. Durante la ceremonia de entrega de menciones honoríficas a 25 unidades militares, navales y aéreas, los mensajes en este sentido fueron claros.

¡Los mexicanos en uniforme han cumplido!, recordó en su discurso el general Cienfuegos. Los soldados de tierra, mar y aire deben ser distinguidos con mención honorífica, debido a que es su vida la que anteponen contra quien atenta a los mexicanos y que, a pesar de la crítica carente de prueba, la intriga, los juicios infundados y la difamación, éstos no fueron factores preponderantes ni distractores que impidieran a estos buenos mexicanos cumplir con su deber… ¡y cumplirlo bien!

Subordinación militar al poder civil

No es sumisión, es la realidad que deben guardar las fuerzas armadas de cualquier país que se presuma como democrático y, sobre todo, plural. Sin embargo el general Cienfuegos les recordó a todos los integrantes del instituto armado que deben continuar combatiendo la ilegalidad con la legalidad, y reforzó el histórico temor de los militares cuando trabajan con civiles; contaminarse.

El mayor temor que existe dentro de las fuerzas armadas es que se rompan los valores de lealtad, disciplina y honor, los que, probado está, son prácticamente nulos por lo menos en la clase gobernante.

La subordinación militar, está sujeta a la seguridad de que el comandante supremo de las fuerzas armadas no va a ordenar acciones contrarias a los valores militares.

Ni mucho menos contra el pueblo.

 

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@elibarrol