Cadena de mando

Legisladores militares

Para muchos mexicanos es todo un misterio por qué las comisiones de la Cámara de Diputados nunca las presiden expertos de las mismas.

Los intereses se convierten en hoguera de vanidades y muchos legisladores se conforman con parecer, en vez de ser. ¿Trabajo político? ¿Conflicto de intereses? ¿Compromisos pactados? En fin.

La presencia militar en ambas cámaras ha sido vasta en la historia moderna del país, y por supuesto la participación tanto de generales como de almirantes —en su función de legisladores— se ha sabido adaptar a los tiempos.

Hoy comienza la 63 Legislatura federal, misma que sucede a una llena de claroscuros, donde, por ejemplo, la Comisión de Marina la tuvo un líder cañero; o bien la de Defensa, un abogado que del tema poca o ninguna experiencia tiene.

En esta legislatura llegan dos hombres sin duda singulares. El almirante Carlos Federico Quinto Guillén y el general Virgilio Méndez Bazán, ex subsecretarios de Marina y Defensa respectivamente. La singularidad de ambos radica en sus carreras militares, mismas que cruzaron todos los niveles del instituto armado; es decir, de que conocen las necesidades de Defensa Nacional y de Marina que tiene actualmente nuestro país, no hay duda, sin dejar de lado que su conocimiento sobre las necesidades de soldados y marinos es actual, ya que no han cumplido siquiera el año de su retiro de la vida activa militar.

Para el almirante Quinto Guillén el conocimiento no termina en la Marina Armada. La vocación de este país es marítima y los eslabones mercantes, turísticos, portuarios, pesqueros, oceanográficos y demás van a encontrar en él a un experto, lo que en verdad hace falta en esa comisión legislativa.

Para el general Méndez Bazán su capacidad, habilidad y experiencia militar lo harán, no solamente ser un exponente ideal para la Comisión de Defensa, sino que hará entender a quienes integren esa comisión que, si una estructura no puede debilitarse, es precisamente la Defensa Nacional.

En estos momentos de cambio, la clase política legislativa no debe desperdiciar ni olvidar que la doctrina militar ha producido siempre beneficios para el país.

Nada que reclamarle a Quinto Guillén, mucho menos a Méndez Bazán. Ambos le dieron a sus instituciones fortalezas que durante mucho tiempo serán ejemplo.

Demostraron disciplina, probidad y entrega como funcionarios, lo que sin duda no cambiará como legisladores.

Cabo de Guardia

En un país que se quiere reconocer democrático y moderno, la presencia militar en la política no debe convertirse en amenaza.

Las fuerzas armadas generan las condiciones para que se haga política en este país.

 

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@elibarrola