Cadena de mando

Lealtad y educación

La forma como demuestran lealtad al país las mujeres y los hombres de armas siempre ha sido una constante.

La percepción del instituto armado —sin duda— es la que mayor confianza genera en la población; sin embargo, son personas quienes logran que ésta funcione. La percepción también ha cambiado respecto al elemento humano, es decir, en el pasado se creía que los oficiales mexicanos tanto del Ejército como de la Marina eran personas incultas, severas, pero sobre todo "cuadradas". La percepción fue equivocada y hoy son visibles y activos.

Los oficiales, capitanes, jefes, generales y almirantes mexicanos tienen una preparación y educación tal que los eleva al nivel de cualquier fuerza armada del mundo. Lo importante de este desarrollo es lo que estas mujeres y hombres están dispuestos a hacer por México, y su visión en cuanto a lo que requiere el país es por mucho más objetiva que en otros tiempos.

Miente quien afirme que a los militares no se les permite opinar.

Precisamente de eso se trata que en estas administraciones, tanto de Salvador Cienfuegos como de Vidal Soberón, se haya llevado una transformación educativa sin precedente, misma que no puede desperdiciar los talentos que se generan en los de tierra, mar y aire.

En este sentido, ayer fue la ceremonia de graduación de la Escuela Superior de Guerra, plantel desde donde emergen los diplomados de Estado Mayor, es decir, quienes dirigen desde la estrategia y el mando a las tropas y oficiales.

También se graduaron los alumnos del Colegio de Defensa Nacional, donde cabe destacar a la nueva generación de la Maestría en Administración Militar para la Seguridad Interior y Defensa Nacional.

No es un choque generacional.

Se trata de una realidad.

Muchas felicidades a todos los graduados.

Cabo de Guardia

Vale la pena mencionarlo. Las fuerzas armadas mexicanas son las únicas en el mundo en haber puesto su bandera en los dos extremos del planeta, es decir, en la Antártida y en el Círculo Polar Ártico.

¿Cómo sucedió?

En menos de seis meses, Sedena y Semar enviaron dos aviones respectivamente donde primero los pilotos navales volaron a la Antártida. Por su parte, la Fuerza Aérea Mexicana envió al Ártico también un avión, mismo que regresó hace pocos días.

¿Por qué es significativo?

En primer lugar, por ser histórico dentro de la aviación mexicana, experiencia que sin duda fortaleció las habilidades y capacidades de los pilotos militares y navales. En segundo lugar, porque se genera la presencia de México, vía sus fuerzas armadas en ambos lados del planeta.

Por cierto, los vuelos fueron hechos en aviones Airbus C295, los cuales demostraron su poder y efectividad.

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@elibarrola