Cadena de mando

Ingenieros militares

No, no es una calle cerca del Metro Cuatro Caminos, en la Ciudad de México, me refiero a los ingenieros constructores, industriales, en comunicaciones y electrónica y también computación e informática, egresados de la Escuela Militar de Ingenieros que sirven al Ejército y a la Fuerza Aérea Mexicana.

Cada vez son más los proyectos tanto del gobierno de la República como de gobiernos estatales donde participan ingenieros militares. Obviamente a las grandes constructoras nacionales y extranjeras no les está gustando lo anterior, ya que, dicen, no pasa por ninguna licitación una obra que se asigna a la Sedena.

La realidad es otra. Cuando se pide a los ingenieros militares que construyan un edificio, por ejemplo, lo harán en el tiempo prometido, con la calidad prometida, pero, sobre todo, sin salirse del presupuesto prometido.

¿Por qué es posible lo anterior? Por varias razones, sin embargo, la más importante es el profesionalismo con el que se han conducido desde que salieron de la escuela; es la lealtad que siempre le tendrán a su institución.

Deben cumplir con lo pactado, ya que sí no, los arrestan; es decir, al igual que todos los militares, los ingenieros —militares— deben seguir una cadena de mando donde deben cumplir con lo que se les ordena, en los tiempos, calidad y costos que ellos mismos proyectaron ante sus jefes. Otra razón poderosa es que al no licitar, no hay que repartir moche con nadie, ya que tanto el Ejército como la Marina Armada y la Fuerza Aérea no pueden generar utilidades debido a que son instituciones de gobierno.

Una obra que hace un ingeniero militar tiene que ser económica, aunque con los mejores materiales y por supuesto no me refiero a una obra para el Ejército, sino para la sociedad, como puede ser un hospital, un camino, una escuela, una unidad habitacional, etcétera.

Al igual que sucede con la seguridad pública, en la obra de gobierno es tanta la corrupción que los únicos perjudicados son los ciudadanos. Las soluciones de los militares en materia de seguridad dejan de tener beneficios para la sociedad cuando al gobernante se le ocurre cambiar la estrategia. La obra pública que construyan —como debe ser— los ingenieros militares, no puede modificarse y los beneficios seguirán ahí.

La megaobra de este sexenio, sin duda, será el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, donde para comenzar hay que construir la barda perimetral del mismo, pues, dicen los que saben, sin barda no hay aeropuerto.

¿Por qué no les dan a los ingenieros militares el proyecto de la barda?

Para que comience como debe ser.

 

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@elibarrol