Cadena de mando

Guerrero: guerrilla, magisterio, PRD y lo que resulte…

Lo único que no parece resultar, hasta este sábado 11 de octubre, es dónde están los estudiantes desaparecidos.

De ser cierto que el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) tomará acciones armadas y violentas contra el cártel Guerreros Unidos, vía la Brigada Popular de Ajusticiamiento 26 de Septiembre, más le vale al gobernador Aguirre renunciar a la gubernatura y ceder de manera total el control de su estado al gobierno de la República. De ser cierto, la liga directa entre este grupo guerrillero y el magisterio guerrerense queda más que evidenciada.

Sin embargo a lo anterior, de ser cierta la intención de enfrentar a los “malandros”, para el Presidente y su gabinete de seguridad se abre por primera vez en México un conflicto entre un grupo armado con una ideología definida como el ERPI contra un grupo delictivo. La respuesta del gobierno debe ser inmediata y determinante, ya que, de no ser así, quienes resultarán los héroes de la película serán los del ERPI, organización a la que, por cierto, el gobierno no le concede bajo ninguna circunstancia la categoría de ejército.

En lo personal, creo que el ERPI difícilmente podrá hacerle frente (fuego contra fuego) a los integrantes de Guerreros Unidos, ya que además de que estos últimos tienen un mayor número de integrantes, su capacidad de fuego es real y en el tú a tú, seguramente, saldrán ganando.

Dejando la especulación a un lado, se debe reconocer que la respuesta del gobierno federal en torno a los estudiantes desaparecidos vino a darle seguridad al mismo, es decir, quién confiaba en que el gobierno estatal —por no mencionar al municipal— iba a poder o querer resolver cuál fue el destino y cuál es el estado físico de los 43 jóvenes de Ayotzinapa, por lo que la presencia y fortaleza del gobierno federal ante el hecho genera la confianza de que algo se hará y pronto.

El presidente Peña Nieto envió a su maestro, consejero y también procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, para hacerse cargo personalmente del asunto y que en coordinación con el Ejército, la Marina Armada, la Policía Federal y la Gendarmería nacional —ésta será su prueba de fuego— encuentren lo antes posible a los estudiantes desaparecidos, para después demostrar las razones que tendría un cártel delictivo para ensañarse directamente con estos jóvenes. Por lógica de lo anterior, debe resultar un autor material que encontró en los estudiantes de Ayotzinapa, la noche del 26 de septiembre, no solamente a un grupo de manifestantes que secuestró camiones y violentó todo a su paso, sino más bien a un grupo político opositor a los intereses del alcalde —con licencia— de Iguala, o en su defecto, opositor al gobierno estatal, y a quienes había que dar un escarmiento, secuestrándolos y (ojalá y no) asesinándolos para demostrar quién gobierna en la zona.

Debe tenerse mucho cuidado de que esta balandronada del ERPI no sirva únicamente para fortalecer a un grupo del PRD (Bejarano y compañía) y denostar al que representa Nueva Izquierda y, con ello, que el más “guapo” salga fortalecido para las elecciones del año entrante, ya que de ser así, los estudiantes desaparecidos pasarán desafortunadamente a un segundo plano.

No se vale.

Las soluciones para encontrar a los estudiantes y componer la situación político-social de Guerrero ya las está desarrollando el gobierno. Solamente ellos podrán resolverlo.

Ojalá no tarden.

Cabo de Guardia

Al momento de escribir esta columna, no creo que la marcha convocada por el movimiento #YoSoy26 se lleve a cabo ni en la Ciudad de México ni en otro lugar del país.

De equivocarme, lo que debe tomarse en cuenta es que el propio movimiento esta semana cambió su propósito. Comenzó hace una semana, exigiendo la libertad inmediata de los militares detenidos por el caso Tlatlaya y terminó hasta el día de ayer, llamando a la solidaridad que debe existir en torno a los derechos humanos de los militares en este país.

De equivocarme, se deberá tener mucho cuidado de no confundir a grupos extraños al movimiento, como quienes podrían manifestarse el día de hoy, es decir, la lealtad y la disciplina a la institución y al general secretario Salvador Cienfuegos no son lo que está hoy en entredicho, sino el apoyo que los soldados de tierra, mar y aire reciben del gobierno y de la sociedad para desarrollar labores de seguridad pública, basado en una certeza jurídica que en un determinado momento los pueda poner en igualdad de circunstancias a los delincuentes que persiguen y detienen.

 De equivocarme, ojalá se sumen muchos civiles para apoyar todo lo anterior.

 

jibarrolals@hotmail.com

@elibarrola