Cadena de mando

Gendarmería Nacional/II

La Gendarmería Nacional en México estaba destinada a ser un cuerpo de proximidad y confianza que se pudiera insertar en la sociedad. Los gendarmes, bajo esas características, debían ganarse a los ciudadanos, para crear una labor conjunta que no solamente localizara a los delincuentes en las colonias o pueblos, sino que, de esa relación se le pudiesen dar a las autoridades civiles, aportaciones en materia de seguridad para lograr que de ello se obtuvieran mejores elementos para fortalecer y en algunos casos crear mejores condiciones sociales.

Para unos, la creación de la Gendarmería era el mejor principio para que soldados y marinos comenzaran a dejar de realizar actividades de seguridad pública, dejando en los gendarmes la responsabilidad para satisfacer las necesidades que en esa materia la población tiene en casi todo el país. Lo que unos no alcanzaron a comprender es que no existe una estrategia inmediata que elimine tanto a delincuentes como sus efectos. Aun y a pesar de que la gendarmería hubiese tenido una tutela y disciplina militar para que los gendarmes comenzaran a dar resultados, tendría que pasar un tiempo de adaptación a las plazas donde los designaran.

Para otros, la Gendarmería venía a ser la solución de los problemas que las autoridades civiles, durante tanto tiempo, no pudieron resolver y que por un lado provocó que los militares tuviesen que salir a las calles a poner orden, aunque por el otro produjo una escalada de violencia e inseguridad sin comparación en los últimos 80 años. Lo que esos otros tampoco alcanzaron a vislumbrar es que, a pesar de que en los primeros anuncios de la Gendarmería se hablaba de más de 70 mil efectivos, ¿qué tamaño de fuerza es necesaria para sustituir a todas las policías estatales y municipales de México? De ahí que, tampoco por sí sola, la Gendarmería iba a provocar que las autoridades civiles se pusieran a trabajar en programas de apoyo colectivos. En el caso de las autoridades, siempre, hay política de por medio.

Para algunos militares de tierra y mar, fue una ofensa grave, el hecho de que no se les tomara en cuenta de manera seria, formal y comprometida, para que aportaran su conocimiento y experiencia para la creación de la Gendarmería. Es un hecho, si alguien tenía y tiene capacidades y habilidades para diseñar, formar y poner en marcha un cuerpo armado como la Gendarmería, en definitiva son los soldados y los marinos. Hoy no son necesarios para nada en ella. Las funciones originales cambiaron para convertirse en una fuerza que vigila el sano desarrollo de ciclos productivos en el país. Todo indica que la realidad que todavía vive México en materia delictiva convertirá a los gendarmes en un cuerpo reactivo, cuando se necesitaba que fuera preventivo.

Para algunos generales y almirantes, lo mejor que pudo ocurrir, es que no se les involucrara de ninguna manera en lo que ahora se conoce como la Séptima División de la Policía Federal. Salvador Cienfuegos y Vidal Soberón prefirieron retirar sus fichas a tiempo y antes de que el juego comenzara. Como dirían en el pueblo: “A penas hicieron bien”. Quizá recordaron que en tiempos de Ernesto Zedillo, cuando nació la policía federal preventiva (PFP), se enviaron para su arranque, a dos brigadas de la Policía Militar, con cargo al presupuesto de la Secretaría de la Defensa Nacional. Los resultados, ya los conocemos.

Durante el sexenio de Vicente Fox, en prácticamente todo el país, se llevó a cabo la ampliación de los cuerpos policiacos municipales y estatales, en la lógica de que, con más policías, menos delitos y menos delincuentes. Los efectos fueron terribles. Con Felipe Calderón se trató de someter en controles y exámenes de confianza a todos los efectivos policiacos del país, lo cual bajo ninguna circunstancia ocurrió. En el sexenio anterior, las fuerzas armadas comenzaron de manera visible, integral y permanente a responder al llamado de gobernadores y alcaldes que se vieron rebasados por la delincuencia y sus efectos; por su parte, las policías en el país conocieron sus mayores niveles de corrupción e inacción, debido a la colusión que en su gran mayoría tenían con quien entonces se le conocía como “delincuencia organizada”.

En suma, el Ejército, la Marina Armada y la Fuerza Aérea seguirán en las calles desarrollando labores policiacas. Seguirán persiguiendo delincuentes, a pesar de no tener una figura jurídica que les dé certidumbre para realizar ese tipo de labores.

Los gendarmes ya se estrenaron esta semana en diferentes lugares del país, como Valle de Bravo.

No queda de otra, mas que esperar a sus resultados.

 

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@elibarrol