Cadena de mando

Democracia y fuerzas armadas

Tailandia vive hoy su duodécimo golpe de Estado desde 1932. Como parte de su mediación para acabar con la crisis política y las protestas antigubernamentales —cuyo saldo fue de 28 muertos y cientos de heridos desde noviembre pasado—, el jefe del Ejército tailandés, Prayuth Chan-Ocha, anunció por televisión, dos días después de haber declarado una ley marcial, su decisión de tomar el poder, después de que ni el gobierno interino ni sus opositores llegaran a acuerdos que garantizaran el orden público. “En el interés de la ley y el orden, asumimos el poder”, dijo Chan-Ocha a los tailandeses.

Entre Tailandia y México, existen grandes diferencias. La más importante es que desde hace más de 80 años la gobernabilidad de nuestro país no se define por la fuerza de las armas. 

Los grandes cambios sociales en la historia de la humanidad se han dado cuando la gente ya no tiene nada que perder. Si la mayor parte de una sociedad ha perdido su tierra, su casa, empleo, familia y hasta valores cívicos y morales, es entonces cuando se dan las grandes evoluciones, guiadas por un “mesías” ya sea político, social, militar y hasta espiritual. Los mexicanos en general todavía tenemos mucho que perder, producto de la realidad política, social y económica del país, a pesar de que no se haya alcanzado el crecimiento económico que el gobierno presumió desde el año pasado. Aun y con ello, la situación de muchos es sostenible y llevadera.

A pesar de que algunos no lo reconozcan, los mexicanos todavía tienen y encuentran garantías en el primer nivel de gobierno, que sale al rescate de estados y municipios, como sucede en Michoacán y Tamaulipas. Debido a los riesgos en que se encuentran hoy muchos mexicanos de, ahora sí, perder absolutamente todo, no debe confundir a nadie que la participación del Ejército y la Marina Armada sea el primer frente para minimizar y, en su caso, abatir esos riesgos. Después, debe continuar la labor gubernamental para que los resultados sean permanentes.

En lo político, aunque sea incipiente, la democracia mexicana no provoca levantamientos ciudadanos que incluyan pérdidas de vidas humanas. Lo sucedido esta semana en la delegación Álvaro Obregón no es democracia, sino ignorancia combinada con la manipulación de grupos de interés. La democracia en nuestro país, sin duda, está soportada por la institucionalidad de las fuerzas armadas, no solamente al momento de cuidar casillas y proteger paquetes electorales; se soporta en la seguridad de que el acto democrático tiene la garantía de llevarse a cabo sin que, por un lado, los militares obliguen a la gente a votar por alguien y, por el otro, de que el pueblo sepa perfectamente que los soldados están ahí para protegerlos, no para amenazarlos.

Los militares en México no toman el poder. A los soldados de tierra, mar y aire solamente se les envía a recuperar espacios y preservar el orden, no a ejercerlo como autoridad ni mucho menos a detentarlo. Sin embargo, sociedad, gobierno y clase política están minimizando las fuerzas armadas como factor sine qua non de la democracia en México, y no por los votos que en un momento determinado pueden representar, sino por ser la institución del país que demuestra la importancia de conservar un orden público suficiente para que la mayoría viva lo mejor que se pueda, esencia pura de la democracia.

No es consuelo de tontos. Ya sé que las comparaciones son tan inútiles como subjetivas; sin embargo, lo de Tailandia es un ejemplo que debe tranquilizarnos sobre lo que jamás pasará con nuestro Ejército.

Los soldados mexicanos provienen del pueblo.

Cabo de Guardia

Cuando en Tailandia el jefe del Ejército anuncia la toma del poder, en México, el Ejército informa a la ciudadanía sobre los resultados de sus acciones en lo que va de la presente administración.

Se ha detenido a 9 mil 264 personas vinculadas al narcotráfico. De acuerdo con las cifras del informe “Combate al Narcotráfico” de la Sedena, del 1 de diciembre de 2012 al 30 de abril del presente año, se han asegurado 956 mil 593 kilos de mariguana, dos mil 860 de cocaína, 11 mil 979 vehículos relacionados con este delito y 12 mil 629 armas de fuego largas y cortas.

En un anexo, la Sedena detalla que del 1 de diciembre de 2012 a marzo del presente año se han asegurado 291 pistas clandestinas de aterrizaje en todo el territorio nacional. En este último periodo se han asegurado 51 millones 57 mil 347 pesos y 9 millones 718 mil 758 dólares estadunidenses.

 

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@elibarrola