Cadena de mando

¡Defensa Nacional!

Esta semana se llevó a cabo en las instalaciones del antiguo Colegio Militar el seminario "El Ejército y la Defensa Nacional del Estado Mexicano" el cual tuvo dos constantes; la primera, la disponibilidad de los soldados por abrir un espacio inédito donde se comprenda más y mejor la actuación del Ejército mexicano dentro del quehacer nacional. La segunda, es la poca importancia que muchos sectores sociales demuestran para conocer a sus fuerzas armadas.

Es una realidad que poco más de 200 mil mexicanos saben qué hacer en materia de defensa nacional. La estricta lógica nos dice, que si éstos son militares, su obligación es saberlo; luego entonces, lo saben, pero también, comprenden la importancia de generar condiciones para que en conjunto con la sociedad, la defensa de la patria no se conciba en las anquilosadas y estériles formas de visualizar, por un lado a las fuerzas armadas y su función al servicio de México, y por el otro en la indolencia y apatía de las distintas fuerzas sociales por dejarle solamente al Ejército, a la Marina Armada y a la Fuerza Aérea toda la responsabilidad.

En el pasado, la profesionalización del Ejército mexicano era percibida como una amenaza para la clase política, ya que se mantenía la idea de que mientras más alejados de las decisiones y manejos públicos era mucho mejor. Esa generación de políticos no visualizó la manera como las amenazas y riesgos nacionales se iban a transformar, y peor aún, esa generación y las dos siguientes ni cuenta se dieron de cuándo ya estaba inserta esta nueva realidad. Por eso hoy, las fuerzas armadas demuestran de manera abierta cómo esa profesionalización es de las pocas fortalezas que producen estabilidad y orden al país.

Para muchos de los presentes en el seminario fue contundente escuchar la visión en materia de profesionalización del Ejército y la Fuerza Aérea, de los generales Patiño Canchola, subjefe de Doctrina Militar; López Reyes, director de la Escuela Superior de Guerra; Núñez Márquez, jefe de la Sección Tercera del EMDN; y del general Zarate Landero, director general de Educación Militar y rector de la Universidad del Ejército y la Fuerza Aérea.

La actualización del instituto armado no se pierde en la confusión que algunos grupos crean para restarle certeza jurídica. La ponencia que el procurador militar, general Gabriel López Benítez, dictó referente al fuero de guerra deja en claro que, esa condición tiene como primicia, salvaguardar la disciplina militar. Ciudadanos y gobierno deben dar todo el apoyo a los militares para que esa disciplina no se relaje y con ello se debilite la cadena de mando.

Los derechos humanos y la libertad de género, son temas que también el Ejército ha puesto al conocimiento y análisis de la sociedad. Lo expuesto por el general José Carlos Beltrán Benítez, director general de Derechos Humanos de la Sedena, nos lleva a la reflexión de cuánto están desarrollando otras instituciones del Estado, sociedad y gobierno por generar condiciones reales y objetivas en estas materias.

Cabo de Guardia.

El sábado y domingo pasados se gestaron en Apatzingan y sus alrededores tres universos de alteración y de riesgo, donde el Ejército quedó en medio de quienes lo produjeron y de sus posibles afectados. El primero fue la presencia de grupos de autodefensa en el zócalo municipal, donde por evitar conflictos mayores, se desarmó a los grupos, a lo que el llamado pueblo bueno lo quiso convertir en protección y apoyo de los soldados a las autodefensas. El segundo escenario se dio cuando ese pueblo enfrentó a los militares con la amenaza de desarmarlos. Sí, ahora resulta que la gente desarma a los soldados. El tercero fue las acciones contra subestaciones de CFE y de gasolineras; aquí la demanda fue por qué no vigilan los militares las instalaciones estratégicas. Una subestación eléctrica no se considera estratégica, ni tampoco la CFE tiene convenios para la protección de este tipo de instalaciones menores con el Ejército o la Marina. Las fuerzas armadas solamente vigilan las que sí son consideradas como tales, es decir, las que son estratégicamente de seguridad nacional; las que afectan a la defensa del país.

Lo de Michoacán no fue terrorismo. Es la prueba de un laboratorio que experimenta enfrentando a la sociedad con sus instituciones. Sobre todo quiere enfrentar a la institución armada, dejarla a la mitad, vulnerarla.

Defendamos a la patria... todos.

jibarrolals@hotmail.com @elibarrol