PAISAJES DE LA MEMORIA

La última entrevista de Carl Sagan

El martes pasado se cumplieron veinte años de la muerte de Carl Sagan. A propósito mi amigo, el periodista Luis Tovar, me envió a mi cuenta electrónica una fragmento de la última entrevista que él dio el 27 de mayo de 1996. Dice él "estremece la vigencia de lo que Carl Sagan advirtió hace veinte años".

Sagan nació en 1934 en Nueva York y fue un científico de dimensiones infinitas: aparte de conocer de astronomía, fue un escritor que defendió las creencias escépticas. Creía en la inteligencia fuera del mundo, no a la manera de un charlatán, pues impulsó e inició el envío de mensajes para buscar alguna forma de vida cerca de nosotros.

Observó por igual la atmósfera de Venus y fue de los primeros en estudiar el ya ahora conocido efecto invernadero. En la Universidad Cornell, Carl Sagan fue el primer estudioso en ocupar la Cátedra David Duncan de Astronomía y Ciencias del Espacio, creada en 1976, y fue director del Laboratorio de Estudios Planetarios

Carl Sagan creó la serie documental "Cosmos", producida en 1980, publicó además y fue autor de más de imprescindibles títulos de divulgación científica, En 1978 ganó el Premio Pulitzer de Literatura General de No Ficción por su libro "Los Dragones del Edén".

¿Qué fue lo que opinó Sagan en aquélla su última entrevista?

Aquí este pequeño resumen: las pseudo ciencias, las supersticiones y las creencias de la "New Age" y el fundamentalísimo, siempre han estado entre nosotros, pero hoy vivimos en un momento basado en la ciencia y la tecnología con formidables poderes. Se nos impulsa a vivir un ritmo más acelerado. ¿Quién toma todas las decisiones sobre ciencia y tecnología? ¿Qué clase de futuro tendrán nuestros hijos?, sólo las toman los miembros del Congreso pero ellos ni siquiera tienen la formación para hacerlo.

El peligro es qué hay una mezcla detonante de ignorancia y poder que tarde o temprano puede estallarnos en el rostro. Pero la ciencia es más que una forma de conocimiento, es una forma de pensar, es una forma escéptica de interrogar al Universo. Si no somos capaces de interrogar a quienes nos dicen que algo se convierte en una verdad, no somos escépticos ante quienes ejercen el poder, entonces estamos a merced de infinidad de charlatanes. Es algo en lo que Jefferson puso énfasis: no es suficiente exaltar los derechos de la constitución, sino que la gente debe ser educada y poner en práctica su escepticismo, de lo contrario seremos manejados y conducidos los poderosos.

Ahora, a la distancia, entiendo más porque la literatura es, en efecto, el último reducto de comunicación humana posible.

El curioso lector pude hallar la entrevista completa en el ciberespacio. Interesante de verdad. (https://m.youtube.com/watch?v=9d500RXYCcA)

jgsampe@me.com