PAISAJES DE LA MEMORIA

En torno a Elena Jordana

Elena Jornada es una poeta argentina que radicó en México durante los años setenta. Tenía una propia y original manera de difundir la obra de autores con pocas o nulas posibilidades de entrar (ya existían las mañanas desde entonces y como siempre) a las conocidas editoriales comerciales. Creo entonces El Mendrugo y de una forma manual ella misma imprimía los títulos que le iban proponiendo luego de pasar por un previo dictamen, como debe suceder siempre en las editoriales de ese estilo.

El Mendrugo editó a muchos poetas y narradores en aquel momento: eran libros trabajados en mimeógrafo y esténcil. Es probable que las nuevas generaciones no hayan conocido esa manera de comunicarse que tenía la juventud de aquellos dorados años.

Libros impresos en mimeógrafo cuyos acabados eran de cartón reciclado como las portadas, en papel estraza de interiores (ese papel con el que envolvían el pan en la tienda de la esquina) y sin engrapar: sus páginas eran sujetadas por un mecate delgado.

A Elena Jordana la conocí en una de las lecturas que ofreció en Bellas Artes luego de haber obtenido el Premio Nacional de Poesía del Gobierno del Estado de Aguascalientes con el libro “Poemas no mandados”, en 1978, si mis datos los ha registrado bien mi memoria.

He revisado su ficha biográfica nuevamente en algunos diccionarios por un asunto curioso e importante. Resulta que a través de las redes sociales me enteré que un grupo de jóvenes (muy jóvenes) están retomando y estudiando, entre otros poetas contemporáneos, a Elena Jordana. Leen y comentan su obra, se reúnen y se imaginan lo que fue El Mendrugo.

El dato que le habría simpatizado a Elena Jordana: esos jóvenes, también poetas, viven y trabajan en San Juan Bautista, Tuxtepec, en Oaxaca.

Ahora que yo creo que pasó el tiempo de los talleres literarios y que, en efecto, fueron una buena opción cuando los formó en INBA en buena parte del país, este grupo de entusiastas jóvenes están solicitando a las autoridades culturales de la región que se abra uno con un doble objetivo: seguir analizando la poesía de Elena Jornada y trabajar (mediante la crítica y la autocrítica) sus propios textos.

Los libros y la poesía viajan con sus maletas, de otra manera no podríamos explicarnos cómo ha llegado Elena Jordana, la editora de El Mendrugo, hasta Tuxtepec, un lugar que tiene el aire húmedo y cálido, como sus jóvenes poetas.

jgsampe@yahoo.com.mx