PAISAJES DE LA MEMORIA

Bajo la niebla

La madrugada del lunes pasado recordé un verso de Octavio Paz que me provocó un pequeño sobresalto: la muerte es aún muy joven. No estoy transcribiendo nada, sólo memorizo, lo que importa es lo que, en esencia, quiero expresar ahora.

Tengo un archivo electrónico titulado #despuntaelalba. El gran día que se celebra el amor y la amistad escribí ahí algo así como esto: “algo me lleva al miedo, deben ser esas nubes eternas”.

Una inesperada llamada telefónica me regresó más triste de lo que yo era a la tierra. ¿En qué pensaba un poco antes? Quizá en treparme a una bicicleta recién adquirida o en pasar por el barrio de Los Sapos o vaya a saber en qué. Lo cierto entonces es que al colgar el auricular sólo atiné a meter una muda de ropa a la maleta pequeña y el ordenador portátil que anda a veces conmigo.

A Zacatecas, dije, voy allá.

El  motivo de un viaje inesperado nunca es un buen augurio, creo.

Alejado de los aviones como ya es mi costumbre desde hace mucho, tomé un autobús de la línea Chihuahuense que se dirigía al Parral. Era el único que, a esa hora podía dejarme en mi destino.

Salí del Distrito Federal justo a las seis de la tarde. De acuerdo a mis cálculos estaría en la bizarra capital a las dos de la mañana. No fue así, un reten de más de media hora y un cambio de conductor a la altura de El Saucito, en San Luis Potosí, retrasó la trayectoria.

A las tres de la mañana hay mucha niebla aún.

Un malhumorado taxista me trajo al centro, dejé mis pocas cosas en el pasillo de mi casa, juguetee un poco con las mascotas y otra vez sentí el dolor bajo la niebla.

El taxi me esperaba orillado a la banqueta, debía trasladarme a otro sitio. Le indiqué hacia dónde, siempre bajo la misma niebla.

“Ha dejado de llover”, dijo el hombre mientras daba vuelta por una caprichosa callejuela. Asentí.

Bajé y entré a la sala de la funeraria. Ahí me estaban esperando.

Mi hermano Ramón había fallecido repentinamente mientras dormía. Van estas líneas para honrar su memoria. Lo quise y lo quiero como se quiere a un buen hermano.

Me dio la noticia un primo la mañana del domingo. Respondí “gracias” y colgué. Hace tiempo que no veía tanta neblina distorsionando el mundo de afuera.

jgsampe@yahoo.com.mx