PAISAJES DE LA MEMORIA

En la literatura y en la vida, los proyectos independientes

He visto pasar, frente a mí y como profesor, a un sinnúmero de generaciones. Jóvenes entusiastas tratando de escribir poesía o narrativa aunque dejan de hacerlo cuando se compran una casa o una camioneta. Abandonan (traicionan) a la literatura, me lo explica mi chamán Arturo Vázquez.

Hace mucho tiempo reparé en que los proyectos independientes son la gran alternativa frente a la cerrazón, las canonjías y privilegios de lo meramente comercial en el terreno del arte.

Ejemplos, todos.

Escribía ya el historiador Rigoberto Cordero y Torres, en los años cincuenta, cuando trabajaba una recopilación de las ediciones regionales, que las revistas ven aparecer un número y al tercero no existen. Habría que completar el recuento (de los cincuenta a la fecha) para demostrar que el historiador tenía razón.

Apegados a las caprichosas instituciones culturales, muchos proyectos terminan porque terminan. Nueva burocracia, nuevas reglas y a comenzar de cero. No sé si miento o exagero, creo que no.

Creo entonces, cada vez más, en las verdaderas conductas culturales alejadas de las instituciones. Ahí los ejemplos sí son más que escasos, por no decir nulos.

Recibí un TW de un escritor que afirma que lo único que salvará a la literatura será el tiempo y la independencia.

Estoy de acuerdo, mientras las editoriales llamadas independientes luchen verdaderamente por permanecer ahí, a través de los años y con tesonería.

No creo, por otro lado, en quien se dice especialista en la obra de un escritor "X" y dicta conferencias acerca de su obra y piensa, incongruentemente, en cómo desbarrancar su mediocre auto para cobrar un seguro y hacerse de un modelo del año. No creo en su latosa fraseología. No es algo nimio lo que digo, es conducta cotidiana.

El artista, antes que nada, debe ser coherente consigo mismo: honestidad intelectual.

Es por eso que recordé a Pita Amor en entrevista con Daniela Romo: estoy recluida -le dijo- porque no tolero a la gente tonta y menos a la gente fea.
Mejor la reclusión y los proyectos independientes. Vale más la dignidad, lo escribió mi poeta Ho Chi Min. Vale mucho más.