PAISAJES DE LA MEMORIA

“Los jóvenes favoritos de la literatura mexicana”

A esa edad en el deporte queda el retiro y, hay casos excepcionales que no tienen que ver con la precocidad, en los que algunos autores han comenzado a escribir a los cincuenta.

En estos días se ha dado una polémica extraña en torno a un tema desatado de manera involuntaria quiero pensar, por Juan Villoro y Cristina Rivera Garza, al seleccionar a los veinte escritores jóvenes, menores de cuarenta años, que nos representarán en el extranjero el año próximo: nuestra ventana al exterior, nuestros ejemplos de lo que se produce en materia literaria en el país.

No pretendo aquí hacer ningún comentario adverso.

Lo que entiendo es que en este y en muchos casos similares, llámesele antologías, quienes seleccionan lo hacen en función de lo que excluyen. Y también lo hacen de acuerdo a sus preferencias estéticas y hasta temáticas, etcétera.

Reproduzco una parte del boletín de prensa de la Conaculta “Veinte jóvenes escritores mexicanos han sido escogidos para participar en un programa que traducirá sus obras al inglés para tratar de llegar al mercado anglófono”.

Muy bien, los criterios son de quienes determinaron que fueran esos y no otros y, Villoro lo sabe, es equivalente al director técnico de fútbol que tiene la facultad de decidir quién entra y quién no a la cancha.

Y él, el autor de “Dios es redondo” también sabe que, en el parangón que hay entre fútbol y literatura, la edad para llamar joven a uno y a otro de los bandos de acuerdo a su oficio corresponde a una diferencia del tamaño del mundo.

Me sumo así a la ironía que produce que se auto nombren aún jóvenes quienes  rozan los cuarenta. Es decir: un deportista a esa edad se retira o se le grita Tata como a Cuahutémoc Blanco o como se le gritó a Moisés Camacho en el estadio.

Me viene a la memoria que en los años ochenta se presentaban como jóvenes poetas algunos personajes que pisaban los cincuenta y lo hacían sin el menor de los rubores. Pero creo que todo comenzó cuando la Dirección de Literatura de la UNAM determinó esos criterios: organizaban sus encuentros de jóvenes creadores con escritores que andaban ya arriba de los cuarenta.

A esa edad en el deporte queda el retiro y, hay casos excepcionales que no tienen que ver con la precocidad, en los que algunos autores han comenzado a escribir a los cincuenta.

Me auto corrijo entonces: mi único comentario adverso es ese. A los cuarenta años Carlos Fuentes, por ejemplo, ya había escrito “La región más transparente”.

Último: me apena mucho que los genios que no fueron seleccionados lloren tanto desde sus oficinas burocráticas sin la clara conciencia de que nunca serán verdaderos novelistas. Triste el caso.

jgsampe@yahoo.com.mx