PAISAJES DE LA MEMORIA

La inmediatez de la comunicación

Ahora que estuve trabajando para una página electrónica del DF reforcé mi idea de muchas cosas que había dicho ya desde que comenzó toda la revolución tecnológica en el mundo. Alguna vez me referí al famoso satélite norteamericano (el único en la época) conocido como Pájaro Madrugador. Acabo de ver un programa en la TV en donde me enteré que los hombres que pisaron la superficie lunar en 1969, lo hicieron con la mitad de los recursos electrónicos que hoy posee un manipulable celular.

Pero, lo dije mucho en su momento cuando impartía algún pobre seminario de comunicación: han cambiado las formas sí, no las teorías. O bien: la teoría se ha ido adecuando a las formas de manera lenta si se compara con el increíble avance tecnológico.

Y me estuve acordando de cuando en los cuentos e historietas que uno leía de niño adquiriéndolas en los quioscos de los portales, venían en la parte trasera, en la contraportada, los anuncios clasificados: “busco mujer de 40 años que le guste pasear e ir al cine. Yo divorciado de sesenta años con solvencia económica”. ¿Cómo se daba el contacto y dónde estaba el negocio?: ahí mismo proporcionaban un una dirección a la cual se hacía un depósito y a vuelta de correo se recibían los datos que eventualmente alguien solicitaba. Y listo: me imagino que la gente se citaba en céntricos lugares previas preguntas que ahora son comunes en las páginas de la Internet: “yo voy de traje oscuro, sombrero de ala y gabardina café, bigote a la Mauricio Garcés y zapatos de charol” / “Ah, yo iré de vestido azul, largo, guantes blancos, peinada con laca y me estaré pintando los labios con un colorete de rojo carmesí, voy a elegir el privado tres que da a la calle”, etcétera.

Vean que he descrito todo a la manera de la época de las marquesinas de los cines que lucían los nombres de sus grandes estrellas.

Un sondeo por las más visibles y consultadas páginas electrónicas me llevó a considerar y reconsiderar que hoy la tecnología nos ha traído la inmediatez y el peligro: hay gente que se cita y se encuentra en menos de treinta minutos. Quiero imaginarme que hay una infinidad de páginas así y a veces con los mismos perfiles: “ah, miren a toda esa gente solitaria”, como diría una canción de Los Beatles.

Sin embargo, me dice otra encuesta, aún el número de personas que usan la Internet y los teléfonos inteligentes son pocas para un país de más de 90 millones de habitantes.

Las historietas deberían repensar sus ingenuos anuncios clasificados. Sólo que hay crear otra vez las historietas y sus quioscos respectivos.

jgsampe@yahoo.com.mx