PAISAJES DE LA MEMORIA

La función editorial estatal y universitaria

Del oscuro anecdotario popular, de ese que no se escribe, se dice –se murmura— pero vuelve al silencio, hay voces arrepentidas de que haya desaparecido la Secretaría de Cultura para convertirse en CECA y que ven, ahora sí, al exsecretario en el sexenio anterior, el Simpatías, como al único culpable de lo acontecido como resultado de su mala y gris actuación durante esos años locos. Haciendo la nada grata comparación con el título ese de “El Moje que vendió su Ferrari”, se dice que el Simpatías es el pobre que se compró su Ferrari. Entiendo que al Simpatías no le bastó desaparecer la Biblioteca Tola de Habich, también terminó con las ediciones en el estado.
Así es, actualmente el CECA (el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes) en ya casi diez años, tiene un stock de ediciones que se cuentan apenas con los dedos de las manos.
Conozco otras editoriales cuya labor es independiente de las instituciones tradicionales. En las universidades a veces el asunto es alentador y otras, sin decir mucho, pésimo. Sigue el cuello de la botella: no hay distribución y los libros siguen humedeciéndose en los almacenes.
Las universidades deberían ofrecer una alternativa real ante la pobreza editorial.
Me detengo un poco en el caso de la BUAP porque hasta hace algunos años, se decía, era la universidad del interior del país con la mejor producción luego de la propia UNAM.
Sin embargo los directores de las unidades académicas han hecho su coto de poder editorial como una extensión del nimio poder que les ha hecho creer que cada facultad es de su propiedad privada. Entonces publican sólo para mostrar, en los aparadores que instalan en los pasillos, los textos de sus autores favorecidos.
Fomento Editorial de la BUAP debería centrar la producción entera, pero ahora lo veo más difícil.
Si el pobre que compró su Ferrari, el Simpatías, dio al traste con las ediciones del hoy CECA, las universidades deberían abarcar proyectos que contemplen por igual la difusión y la distribución de su material y no sólo la exposición en las ferias de libro o en los remates que realizan año con año. Seguiremos en el monitoreo del tema, prometido.