PAISAJES DE LA MEMORIA

Las caricaturas me hacen llorar

Hace mucho que no dedicaba un poco de mi pasatiempo a la creación de las caricaturas que vine perfeccionando bajo la certera mirada del hermano lasallista Maurilio Barriga Gaona. Escribí en un anecdotario que esa técnica la aprendí en un curso por correspondencia de esos que se ofrecían en la contraportada de las revistas antes de que la tecnología nos invadiera. Pero el hermano lasallista me dijo luego que mi futuro no estaba ahí, en la caricatura, así que busqué el oficio de humilde profesor.
Una combinación de redes sociales, una APP llamada Bamboo y la exageración de gestos y comportamientos de ciertos amigos y personajes verdaderamente caóticosme dieron la pauta para –en medio de un clima atroz por si no fuera poco— refugiarme y trazar poco a poco, como cuando tenía mis feroces dieciocho años, las líneas que van conformando un rostro, una sonrisa, un mirada perversa…
Un resultado inesperado: me di cuenta que una caricatura del Bamboo que llega al TW y de ahí, en perfecta sincronía, al FB, puede ser más incómoda que recibir un insulto a la mitad de la calle.
Debo decir más bien que sé del poder de una caricatura pero hoy que viajan a tal velocidad su efecto es doble e inmediato.
Primero: mis amigos y amigas me solicitaron una más y otra. Me sugirieron personajes: “trata de caricaturiza a fulanito y a fulanita”, etcétera. Con gusto, respondí poniéndome trabajar. Y ahí estaba ya arriba la imagen.
Ésos son los que nunca se sintieron perturbados y se rieron conmigo; los otros guardaron silencio y –debo decir— se aterraron.
Una muestra expresiva como una simple caricatura significó mucho. Ejemplo: hubo quienes identificaron de inmediato al personaje en cuestión. Hubo quien me escribió para decirme que dibujara a Margarita la Diosa de Cumbia, etcétera.
En fin, el ciclo se abrió y se cerró: me permitió regresar al tiempo aquel que se fue sin sentir, tal como cantaba Lupita Palomera.
Las caricaturas me hacen llorar… expresión sesentera de Queta Garay, cuyo video en Youtube recién lo subí a mi cuenta de FB donde aparecen esas imágenes que lograron perturbar a más de una conciencia.
Fue divertido, lo admito.