PAISAJES DE LA MEMORIA

Una antología del cuento catalán

Me dice un amigo periodista cultural que por qué escribo de estos temas que tienen que ver con el cuento catalán cuando debiera quizá estar cultivando crónicas sobre los escándalos de Laura Bozzo y las bodas de excepción que se han manejado en los medios.

Entonces, en la antesala de un médico dentista, me dispongo a leer un libro (Edición de Care Santos, Ed Página de espuma, España, 2006) que reúne diez voces actuales del cuento más reciente escritos en catalán y traducidos al castellano.

Los autores (casi todos ellos de ficción breve) son relativamente jóvenes y, como condición, han publicado ya un libro de relatos o por lo menos eso afirma el autor del prólogo.

Me agradó la idea de tener en mi acervo este libro porque lo encontré medio escondido entre otros que nada tienen en común en cuanto al tratamiento de los temas, en una feria del libro a la que fui invitado en Ciudad Obregón. Una portada llamativa, una edición poco cuidadosa pero del contenido de “Un Diez”, así se llama esta reunión, arroja por lo menos en las páginas iniciales datos importantes y significativos.

Voy a transcribir algunas y para que no me crean cínico fusil entrecomillo lo textual: “En Cataluña hay el triple de escritores que de notarios y diez veces más que de homicidas”. De entrada el dato suena bien. Haciendo a un lado a la simulación, que la hay donde quiera que se mira, México envidiaría la estadística. Quien escribe el prólogo por eso remarca bien: no se trata de autores que han dicho que escriben cuento (muchos no han dejado plasmada una línea) sino de escritores con obra, aunque su trabajo sea modesto y mínimo.

“Cada año surgen en Cataluña 26.7 escritores nuevos”. ¿Quién lleva un recuento similar en el país? No sé si las instituciones de cultura hayan pensado alguna vez en esto. Hace poco que se actualizó en diccionario de escritores de CONACULTA me di cuenta que uno que otro de esos de obra que sólo conocen sus familiares, se colaron como nunca lo haría un jugador de futbol en el área ajena. En fin, ése es otro tema y debe ocupar otro espacio.

El prólogo de “Un diez” contiene datos que consignan hasta los llamados subgéneros de sus autores. En estas páginas están los más importantes a juicio de Care Santos. Injusto sería mencionar a uno y olvidar al otro.

Y si existen estos libros para que hablar de otras cosas que son, al final, distractores sociales, le respondí a mi interlocutor. Debo tener algo de razón, quizá”.