PAISAJES DE LA MEMORIA

La Zapata, Radio BUAP y sus incómodos personajes

Ahora que me reintegro a estas páginas luego de mi estancia en el maravilloso Oviedo, me pongo al día de la vida cotidiana y cultural del estado. Leí una pequeña nota en “trascendió qué…” de este mismo diario que la Preparatoria E. Zapata de la BUAP se halla en serios problemas. Explicable de alguna manera por la inclusión en la academia de un grupo autollamado Ultracostumbristas (un grupo reducido de ex alumnos de lingüística que a nadie representan) que tuvieron bajo el terror de sus caprichos a una ex directora arrepentida de haberlos incluido en la nómina.

El actual director los alucina porque ellos, los Ultras, tienen la malsana creencia de que todo les pertenece de facto o por designio divino. En esta época grupos dominantes en las unidades académicas de la BUAP no deberían de existir.

Ejemplo: aunque el reglamento interno de la universidad prohíbe que se vendan incluso apuntes en copias a los alumnos, ellos agotan ediciones de sus obras echando mano de su poder de convencimiento; hay quejas de padres de familia y lo sabe el director de la escuela. El hecho había molestado a la pasada administración y por eso hubo marcadas confrontaciones: el agua de horchata y el guajolote (símbolos de los Ultracostumbristas) se impusieron momentáneamente.

Hay maestros de ahí que tramitan su jubilación, pues se quejan de los constantes ultra berrinches y ultra caprichos cotidianos.

El asunto no concluye ahí: resulta que ahora dirige Radio BUAP uno de los más destacados miembros de ese grupo que lo mismo presenta libros de creación literaria, de fotografías o de recetas para cocinar Hot Cakes: Ricardo Cartas Figueroa. Sólo le falta irse a N. York a hablar de la literatura regional.

Consecuencia: la estación radiofónica está en manos de los que antes hicieron suya la filosofía del estridentismo y gritaban “tiremos el sol a sombrerazos”, convertidos ya en cómodas piezas del academicismo y de la burocracia cultural engañosa y demagógica.

No es nada reprobable pues cada quien se gana la vida como puede. Lo ingrato del asunto han sido las formas que utilizan para ganar esos espacios.

Revise el lector la programación mientras reproduzco un tuiter que hallé: “En esa estación no hay nepotismo hay ultracostumbrismo”.

Revise el lector un espacio matutino de los domingos y escuchará (si tiene la paciencia y la valentía) transmitiendo desde las cabinas a un sobresaliente colaborador que gritó mil veces, en el 2010, “Mi voto por el PRI”. Una vergüenza.

jgsampe@yahoo.com.mx