PAISAJES DE LA MEMORIA

Simulación electrónica y cotidiana

Trabajé durante los años que estudié psicología clínica en la Autónoma de Puebla, en un sanatorio mental muy exclusivo. Ahí conocí a un psicoanalista de nacionalidad argentina a quien una vez tuve la mala puntada de decirle que había leído de Freud creo “La interpretación de los sueños”. Me respondió como empujado por un resorte que yo no debía andar diciendo esas cosas porque interpretar a Freud era tarea de años y años y de doctorados y más doctorados. Asentí humildemente. Me dio una lección y jamás regresé al psicologismo.

Ahora siempre pienso que no debería de importarme, pero luego pienso que son cosas que hay que decirlas porque se trata de ofensas a la inteligencia de las personas.

A veces y sin proponérmelo del todo, reviso algunas opiniones que se escriben en las cuentas de TW o de FB y aunque nunca escucho estaciones de radio locales (a Oviedo no me llega la señal), me topé con esta barbaridad: “mis colegas psicoanalistas argentinos, no están de acuerdo con mi punto de vista acerca del contenido de una película que vi y cuya trama apunta a un sentimiento de resistencia al tratamiento de una paciente con complejo de cenicienta”, etcétera.

Joy, para Ripley. Si quien eso escribe, además especialista en filosofía de los clásicos, nunca pasó por un aula, ya no digamos para aprender y entender a Freud, sino de lecciones básicas para entender a Jorge Bucay y sus lecciones de terapia gestáltica.

¿Qué opinaría ahora mi ex profesor de psicoanálisis?

Señores: Freud existe. Su legado es tan importante como el de Marx y Breton. No se puede jugar con su teoría.

Me pregunto cómo se pueden escribir tantas y tantas lindezas en las cuentas electrónicas. Quienes agregan el “like” saben que hay un engaño en todo esto, simulan estar de acuerdo y en la intimidad sueltan la risa loca.

Ayer mismo, los mensajes de TW llegan como ráfagas, vi esto: “vengan a mí regalías, necesito salir a Europa con mi esposa”. Si autor: un amargado escritorcete.

De inmediato le di un divertido RT y me pidió un cibernauta que le diera tres ejemplos de autores que habían vivido de sus regalías. Le escribí que conozco muy pocos casos pero que, por ejemplo Rulfo era un mediano burócrata de una secretaría de estado y que otros más eran traductores o profesores, etcétera.

Está bien, necesitamos a los psicoanalistas para que atiendan estos casos demenciales, son muchos. Debe ser que el porcentaje de simulación y mentira es alto en las páginas electrónicas. Como lo leí en una novela: la mentira es un riesgo humano permanente, no para quien la dice sino para quien la escucha. Lo creo.

jgsampe@yahoo.com.mx