PAISAJES DE LA MEMORIA

Lilia Prado y los abusos de la radio/II

Siguiendo un poco con la idea del chime y su nada complicada elaboración, como lo quiso y lo experimentó Ulises Carrión (Cfr. mi nota de la semana pasada, interesados) en la recopilación que se encargaron de elaborar Juan J. Agius y Heriberto Yépez para la edición del libro Lilia Prado Superestrella (Conaculta/INBA, 2014), ayer me desperté con la extraña sensación que sentimos (y creo que sienten) los que cumplimos años y llegamos a esta sabia edad. Y me dije “voy a lanzar al aire un chisme como lo hizo Carrión”.

“Cumpleañero chismoso, a tu edad”, me dije.

Mañana se cumple un año exactamente que me intervinieron de una tonta y sencilla hernia que me resultó de un salto en una juagada de básquet con mis amigos de un exclusivo y  elegantísimo club deportivo al que pertenezco desde hace mucho.

La enfermera que me colocó a mi ingreso una pulsera de tafetán escribió: F.I: 8-10-13 / F.N: 8-10-55 y dijo: “¡Sr., es su cumpleaños!”. Le respondí que me daba igual pues ya no hay quien me festeje ese día. El 9 no pudieron meterme al quirófano porque me asusté, me dio arritmia, así que hasta el 10 en la mañana una buena doctora a quien nunca le vi la cara (es una política en algunos hospitales, sobre todo de gente bien como opinaría mi amigo Jesús de León) me realizó, sin que me provocara dolor alguno, la operación inglinal. “Servido, señor”.

Vuelvo rápido al libro “Lilia Prado Superestrella” porque en uno de los apartados vienen a manera de fabricar rumores y chismes a través de la radio. En primer lugar la radio hace figurones de la noche a la mañana: escritores, filósofos, pintores, etcétera.

Sobre la radio: “palabras y música”, “enamorarse del tema”, “una ciudad que  recibe visitas”, “Ahora se escucha lo que se cree”, etcétera.

Aquí tenemos algunas (Ultra) estaciones dirigidas por gente que de comunicación saben lo mismo que una papa de La Merced. Hay gente (eso me impresiona) que conoce a palmo la vida de los demás en lugar de dedicarse a otras cosas.

Aquí conozco a una Ultra estación de un Ultra grupo que busca beneficios especiales. No saben si hacen radio comercial, cultural o institucional. Es por eso que los esperará el reino de los cielos.

Cuenta Carrión: un chime se propaga por el aire en cosa de segundos. Y apenas me habían intervenido esa vez, llegó gente a visitarme, aunque sólo mis muy allegados pudieron entrar. Previamente dejé indicaciones en la elegante recepción para que no dejaran pasar a quien no se encontrara en la lista. Y eso fue porque mandé un mns por radio sólo me llevaran unas pantuflas. Los usos de la Ultra Radio. ¡Bah!

jgsampe@yahoo.com.mx