PAISAJES DE LA MEMORIA

Laura Bozzo, Welcome

La semana pasa anduvo por el lado de acá la señorita Laura Bozzo. Vino a hacer de un hecho trágico toda una farsa. Así es la señorita Laura. ¿Recuerdan las diferencias que tuvo hace poco con Carmen Aristegui? De ahí no salió muy bien librada. El poderoso consorcio televisivo que la protege le permite convertir la tragedia y el sufrimiento ajeno, en todo un espectáculo. Y sus televidentes felices. ¿Y quién le paga a Laura y a la televisora para hacer posible la transmisión del mediático circo?
La señorita Laura Bozzo estuvo acá apenas la semana pasada. Luego transmitió su programa donde dio a conocer el asesinato de una joven embarazada de cinco meses. Dijo que ella (la abogada del pueblo) daría pronto con él o los culpables. Se cree Dios.
A la señorita Laura la mantienen sin cuidado las críticas negativas que se le puedan hacer: ella no pierde rainting. Al contrario, todo está bien planeado para ganárselo, para que nuevos ojos la admiren.
Anduvo en un auto de lujo, enlutada. Estuvo echándose eL pelo hacia atrás, como suele hacerlo ante las cámaras. Ella, que no es ninguna escandalosa, nos visitó para que se haga justicia en el caso de la joven víctima asesinada. Entrevistó (yo eso sí no lo vi) a los padres de la joven. Lloró y exigió justicia. Casi gritó como en las marchas populares: "dame una J / dame una U / dame una S... ", etcétera. Qué me diste: "Justicia" / muchas veces...
Lo importante de todo esto es que ante a inmediatez de las redes sociales, la gente, los ciudadanos de a pie, comenzaron a protestar. Hubo quienes sacaron pancartas afuera del nuevo edificio de la procuraduría de la 31 Oriente y el bulevar 5 de Mayo. "No te queremos, Laura", "Eres un asco, Laura". Hubo también quienes se le acercaron a pedirle un autógrafo.
Escándalo más escándalo da como resultado la noticia barata, lo que ya no tiene credibilidad, la barbaridad, el cinismo.
Así es. La señorita Laura, la peruana señorita Laura vino, nos visitó para rodar uno más de sus programas que transmite el más grande emporio televisivo de México.
Es verdad lo que han dicho quienes se manifestaron casi de inmediato en las redes sociales: la señorita Laura sólo banaliza un hecho delictivo y banaliza a la justicia.
Con la presencia de Laura Bozzo metida en este delicado problema (acuérdense que ella llamó "puta" a una panelista en su simplón programa) la justicia pierde credibilidad.
Al guía de Laura Bozzo se le veía muy feliz de participar de la recreación de los hechos, de hacerse partícipe de llevar a la pantalla algo tan trágico. Muy cerca de la gritona Bozzo se iluminaba el rostro del crítico analista político Arturo Rueda.
No la veía como a la señorita Laura, la percibía quizá como a la misma divinidad encarnada. También perdió mucha de su credibilidad. Pena ajena.