PAISAJES DE LA MEMORIA

Google celebra a Julio Cortázar

Julio Cortázar nació en Bruselas en 1914, hace ya cien años. Murió en 1984. Cortázar perteneció al grupo de escritores reconocidos dentro del Boom latinoamericano: el éxito comercial y no sólo comercial pues Julio Cortázar se convirtió en un clásico en vida, de la literatura producida en Latinoamérica en Europa durante los años setenta.

He visto homenajes aquí para celebrar al autor de una de las más brillantes novelas de todos los tiempos en lengua castellana: Rayuela, un texto experimental, una historia que se bifurca como los ríos; una obra que se edita en 1963 y que desde entonces no ha dejado de leerse por generaciones y generaciones.

 Y también, sucede siempre en estos casos, he presenciado una que otra conferencia aquí y en el Distrito Federal que no pasan de los lugares comunes: cosas y conceptos que se aplican a cualquier otro escritor.

Leí “Final del juego” –gracias, Dios— en una época decisiva para mí. La prosa, la límpida prosa de Cortázar, las historias por él narradas fueron, simplemente, deslumbrantes.

Difícilmente podré olvidarme que cuando me iniciaba en el trabajo periodístico, el camarada Andraca me envío a Xalapa para que escribiera la crónica de la conferencia que Julio Cortázar dictó en el auditorio de la UV.

Esa conferencia se centró en el papel del escritor frente al poder y tocó el tema de la nostalgia en la literatura y en la vida, esa conferencia luego la publicaría mi amigo Gaspar Aguilera en un cuadernillo de la Universidad Nicolaíta.

Entonces pude conocerlo, me saludó, me tendió la mano fugazmente ese hombre vestido de blanco, de barba larga, de grandes ojos de gato de eterno asombro que parecían auscultarlo todo.

También dijo, en esa misma conferencia, que lo fantástico estaba en la misma vida cotidiana, a la vuelta de una esquina. Julio Florencio Cortázar tenía esa capacidad que no sólo contados hombres y mujeres la han tenido para ver y percibir lo que muchos no vemos.

Injustamente nunca le otorgaron el Nobel, tampoco lo necesitó.

Leer luego “Bestiario”, “Todos los fuegos el fuego”, “El libro de Manuel”, etcétera, es algo de lo que debo agradecer a la vida. Sin Cortázar las generaciones posteriores no lo serían sin él.

Google celebra el centenario de Cortázar con una clásica frase de Rayuela: “Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos”.

Grandioso cumpleaños.

jgsampe@yahoo.com.mx