PAISAJES DE LA MEMORIA

Francisco Flores Hernández: las imágenes del optimismo

Hace años tuve el gran privilegio de comprender en qué consiste aquello que Octavio Paz, imposible no citarlo aquí, describió en un poema: “(Aquí) mis pasos en esta calle / resuenan en la otra calle / donde oigo mis pasos / pasar en esta calle / donde / Sólo es real la niebla”. Aquí estoy y estoy allá. O estamos aquí pero también en otro lado. Pero del otro lado lo que es real como la niebla también puede ser la imaginación proyectada a través de un espontáneo click de cámara fotográfica.

A veces lamento que la misma tecnología sea tan fugaz y que se pierdan tantas cosas que debería registrar la historia inmediata.

Debo decir  por eso que me ha dejado gratamente sorprendido el conocer (el visualizar) las fotografías de un muy joven artista poblano porque la primera impresión de esos prodigios de la vista (para seguir con la referencia a Octavio Paz) tuvo que ver precisamente con una calle en blanco y negro que se extiende hasta perderse y que es habitada por maceteros que cuelgan caprichosos de sus muros y por personajes que viven su cotidianidad: lo amoroso, los pasos indiferentes que quizá (al momento del disparo de la cámara) se oían en la otra calle bajo la eterna niebla.

El nombre de quien le dio vida a ese preciso instante: Francisco Flores Hernández.

Al seguir como los detectives lo hacen con las pistas y los registros, encontré su muy reciente página web cuyo link comparto aquí por si el interesado lector gusta visitarla: http://ffh1194.wix.com/pf-photographer#!puebla-/c1ll7.

Francisco Flores Hernández tiene ya una variedad importante de instantes que no borrará el futuro ni la inmediatez: una serie temática en tonos blanco y negro y otra más en color. La primera abarca varios temas: párrocos que bendicen a una familia, la conocida figura del clásico bolero o del músico callejero; el balcón y la ventana, siempre a la espera de alguien, la desoladora cúpula de una iglesia o la bandadas que emigran al contraste de un cielo nublado, temible, oscuro. La segunda es el colorido de  la ciudad transformándose día a día.

¿Qué le otorga a estas imágenes la creencia en un futuro promisorio para el hombre? El ojo privilegiado de Francisco Flores Hernández (FFH) quien sabe perfectamente que el instante puede escapase y que difícilmente habrá otra  oportunidad de rencontrarlo.

La fotografía es también azar y circunstancia, el estar ahí y no allá: los pasos que se escuchan del otro lado de la calle.

Un click, un impreso que ha de resguardarse, su más reciente y extraordinaria visión del Popo. Mucho futuro para la lente de FFH.

jgsampe@yahoo.com.mx