PAISAJES DE LA MEMORIA

Despidos y bibliotecas inactivas en Cecap

Para festejar los cuarenta años de la Casa de la Cultura el Cecap (a cargo del secretario ejecutivo, el embajador Jorge Alberto Lozoya) clausuró la biblioteca César Garibay y la Pública del Estado, instaladas la primera en el edificio de la ex penitenciaría y la segunda en la ex cancha de San Pedro. Desconocemos las razones aunque al parecer se trata de recorte de personal, como se ha trascendido.

Todo indica que quien ha realizado el trabajo de limpia ha sido el subsecretario Octavio Ferrer. Pero la historia no terminará ahí: se sabe que están por desmontar el simulacro de la Biblioteca Tola de Habich y quizá la Gabino Barreda.

Lo cierto es que a nadie le interesa el Cecap: la abandonada casa del escritor que se ha quedado sin opciones de ofrecer talleres que realmente sean para beneficio de los creadores del estado.

Y qué decir del área editorial: no hay dinero (explican) para publicar nada.

La Casa de la Cultura de Puebla celebró hace un par de semanas sus cuarenta años casi a puerta cerrada, sin invitar a un solo creador, en la Biblioteca Palafoxiana y, para que no se viera del todo mal el evento, sí se llenó de funcionarios culturales que presidieron la mesa.

¿Pero quién toma ahora las decisiones sobre todo esto?

Difícil saberlo.

Pero el asunto viene de más lejos: el desmantelamiento de la ex secretaria de cultura (poco antes de dar paso al Cecap) comenzó en el momento mismo que el “Güicho Domínguez” de la cultura, conocido en las redes sociales como #ElSimpatías, se hizo cargo de la dependencia durante el sexenio pasado.

Muy a pesar de las inconformidades internas y externas que se manifestaron en su contra, a #ElSimpatías no lo removieron del cargo. Ahí comenzó por ejemplo la destrucción de la Tola de Habich con el silencio y la complacencia de quien dirige la red de bibliotecas, Aurora Asomoza.

Un grupo interesadísimo de creadores e intelectuales solicitarán al órgano de transparencia que se les informe dónde quedó esa biblioteca del siglo XIX. Se dirá que en la Casa de la Cultura pero ésa, simplemente, no lo es. Es importante entonces cotejar el inventario original que se recibió en el 2004 con la que montaron ahí obligados por la presión de los periodistas nacionales.

Sin talleres, sin ediciones, sin bibliotecas y con una gran cantidad de despidos se dio además el agravante de que desapareció la dirección de música.

Pero para qué sirve la cultura. Echen candado a todas sus puertas por favor. Y ya, asunto concluido.

jgsampe@yahoo.com.mx