PAISAJES DE LA MEMORIA

Cuarenta de la Casa de la Cultura sin creadores

Desde hace años, el 18 de noviembre –día del inicio de la Revolución en Puebla— se entregaban en la Biblioteca Palafoxiana los premios anuales de literatura y del concurso de ofrendas a los que convoca la Casa de la Cultura y el Gobierno del Estado. En 1977, hasta allá vieja mi memoria, la institución aún no llegaba a un lustro y era una de  las más visitadas del país. Pedro Ángel Palou Pérez (un hombre de gran sensibilidad para promocionar a los creadores regionales) había tomado la iniciativa, junto con el gobernador Guillermo Morales Blumenkron, para realizar su creación en las oficinas que (si no me equivoco) pertenecían al registro civil y cuyo edificio había pertenecido a los colegios Palafoxianos.

El trabajo que representó el rescate de la Palafoxiana fue enorme, según relata el propio Pedro Ángel Palou Pérez: tuvieron que venir manos extranjeras a limpiarla de las termitas y a tapar las cuarteaduras de los muros.

Ahí se fraguaron muchos creadores: bailarines, escritores, músicos, pintores, etcétera. Y aún existen los talleres de iniciación (que no tienen por qué dejar de ser) y que llevan precisamente el nombre del fundador de la Casa de la Cultura.

Hacia 1979 se impartió el primer taller literario por el novelista ecuatoriano Miguel Donoso Pareja como un proyecto que había nacido de otro piloto ya con resultados en Aguascalientes y San Luis Potosí. Años de mucha actividad: un programa que se mantuvo años llamado “Un domingo un poeta” que coordinaba Gilberto Castellanos y nuestro coordinador de los concursos literarios, Roberto Reyes Garrido, quien sigue en pie organizando los cuentos en su clásico papel manila y con sus respectivas plicas de identificación.

Me siento parte de esa comunidad.

No es verdad, como se puede ver, que el Simpatías (des)secretario de cultura en la ápoca de M. Marín Torres, haya rescatado la Palafoxiana como él mismo lo gritonea cada vez que puede. Ya existía y estaba en orden la biblioteca (Cfr. el catálogo documentado editado por Héctor Azar).

¿Y —aprovechando el viaje— dónde quedó la Tola de Habich? Buena pregunta para el Simpatías.

La Casa de la Cultura es símbolo y referente de Puebla.

Curioso entonces que en la celebración de los cuarenta años hayan brillado por su ausencia los creadores, quienes no fueron invitados. Ninguno, nadie. Parece que el Secretario Técnico del Cecap prefirió brindar sus famosos canapés a la burocracia. ¡Pum!

jgsampe@yahoo.com.mx