PAISAJES DE LA MEMORIA

Complejidad de la novela

Apenas estos últimos días he platicado con un amigo narrador, en las sobremesas del café San Patricio, de un viejo y recurrente tema: qué debe hacer y de qué recursos debe echar mano y utilizar un novelista. En efecto, muy viejo tema, muy de la sociología literaria. Como he vuelto a Castilla del Pino, el psiquiatra español quien me corrió un velo cuando leí en uno de sus ensayos que todo delirio es novela, reforcé mi idea aquella que dice (M. Foster) que toda narrativa es, antes que nada, imaginación y memoria, ficción.

Recordé una conferencia que dictó hace muchos años (creo que fue a principios de los ochenta) en la Casa del Lago, Mario Benedetti. Ahí dio ejemplos de la temática de la narrativa contemporánea. Hay estos tipos de novelar, dijo: lo sociológico, lo histórico, lo autobiográfico, lo filosófico, etcétera, los temas y los tratamientos son, como se puede ver, infinitos.

Sin embargo (otra vez M. Foster) la novela cuenta una historia en un espacio temporal que no es lineal (verdad de Perogrullo). Esa historia que se cuenta debe tener un alto grado de imaginación y verosimilitud (como lo han tenido las grandes novelas de todos los tiempos) y eso incluye entonces la fantasía, la capacidad del escritor de otorgar ficción a lo que ve y percibe, porque de lo contrario el novelista estaría escribiendo tratados de psicoanálisis u otras cosas menos una novela.

Síntesis: no hay novela sin memoria y sin ficción, sin imaginación.

Aún tratando temas reales, el recurso narrativo debe incluir la ficción que requiere la novela. Es simple aparentemente pero no: si está por encima lo ficticio, los personajes pierden credibilidad.

El asunto es hallar el punto medio donde hace falta la memoria, "la realidad transformada".

En estos momentos de gran efervescencia electrónica, envíe al aire, como globo al cielo, una sentencia en mi cuenta de Twitter: novela es ficción más ficción al cuadrado.

Lo sostengo, los temas no se regalan, se imaginan. Los temas aparte tienen su tratamiento. Y son infinitos. Escribir no es tarea fácil, se requiere el lápiz y la goma.

Se escucha simple pero hay que saber friccionar la realidad. Todos tenemos fantasías así sea para hablar de lo que sea. ¿Entonces todos somos novelistas? No, es novelista quien le da un tratamiento estético y transforma lo que ve y lo vuelve ficción, una capacidad que sí tiene el escritor. Insisto, el tema no es simple. Los temas a veces se escapan por excesos. Y a veces ya no los rescata quien los escribe. Viene así lo irremediablemente inverosímil.

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