En vivo

Tan complejo como inevitable es escribir este artículo mientras veo en la televisión el canal de MILENIO Tv y otros canales al tiempo que, en vivo, se transmitió el preludio al desalojo, el desalojo mismo y los enfrentamientos que en este momento miro entre policías e integrantes de la sección 22 de la CNTE en el eje Central de la Ciudad de México.

Una primera reflexión: no hay lugar a falsas e inventadas victimizaciones. Aun cuando advierto en las escenas golpeados por la policía entre manifestantes de la CNTE, ¿dónde quedaron los que rompieron el pavimento para armarse de piedras y enriquecer su arsenal con tubos y palos, pensando estúpidamente que la policía los iba a enfrentar, como en días anteriores, indefensa? Como en pocas ocasiones, la televisión ha cumplido con su responsabilidad social. Que nadie se llame a engaño. Vimos el alcance y límite del uso de la fuerza por parte de la autoridad, la que finalmente se ejerció, y el intento necio de un grupo empeñado en sostener una causa técnica y socialmente imposible como la abrogación de un artículo constitucional recién reformado, para bien de México. Muy bien por MILENIO Tv y por los otros canales que lo secundaron. Se informó; no se editó y mucho menos se opinó, que eso correspondía a otros espacios, como éste.

Con dos dedos de frente, nunca se debió llegar hasta este punto en forma y tiempo.

Han dicho algunos políticos avezados que, en términos sustantivos, el reformismo del gobierno del presidente Peña Nieto se reducía a cuatro temas: hacienda pública, órgano anticorrupción, educación y energía.

Una verdadera reforma a la hacienda pública no hubo y ya no la habrá. La agencia anticorrupción sigue entrampada en el Congreso. Resta la de energía. Educación comenzó desde el primer mes de la administración y ha seguido —que no ha terminado, es distinto— durante los primeros días de este mes de septiembre. La reforma constitucional y las leyes aprobadas fueron de fondo, una reforma genuina y, como tal, una reforma que iba a provocar enorme resistencia en grupos, para lo cual no se necesitaba ser adivino para prevenirlo, anticiparlo y desactivarlo a tiempo y en su lugar de origen.

Se tardaron ocho meses en enviar la iniciativa de leyes ordinarias. Ocho meses para que la resistencia a la ley se preparara, se densificara ante la predecible ambigüedad y cobardía de las instituciones y fuerzas de las izquierdas. Si a estas horas no ha habido un muerto (17:10 horas), es gracias a la pericia táctica, que no estratégica, de la Policía Federal, como ocurrió en Atenco, aunque les pese.

Desde la aprobación de la reforma constitucional el gobierno federal debía haber convocado a quienes alentaron o por cobardes no actuaron, que tienen por nombre Gabino Cué, Ángel Heladio Aguirre, Fausto Vallejo o Jesús Reyna, para que entendieran, si es preciso con la billetera en la mano, que el problema no podía crecer y que si crecía, lo pagarían ellos en lo personal y en la gobernabilidad de sus estados. Era el abc de la estabilidad política. El alfabeto no empieza ni por la o ni por la p. la negociación política era en los estados, no en el Distrito Federal. Y si a eso agregamos la inacción del jefe de Gobierno del Distrito Federal bajo el argumento timorato e irresponsable de que se trata de un problema nacional y no local, cuando su obligación era de inicio velar por el libre ejercicio de las garantías individuales de la ciudadanía en la capital, la circunstancia estaba dada para una afectación de casi un mes a la vida de millones de personas ante un reclamo inconducente e imposible de obsequiar.

Las perversidades del magisterio oaxaqueño sumadas al facilismo y corrupción de gobiernos priistas desde los años ochenta y aunadas a la falta de talento y pantalones de Gabino Cué hicieron crisis. El 93 por ciento restante del magisterio nacional, junto con su líder, calladito se ve más bonito, en tanto se desmorona por dentro. Al tiempo. Como se dice en futbol, la maestra jugó su mejor partido.

Faltó inteligencia, se careció de claridad y de objetivos, no hubo decisión ni valor. Éste es el primer año. A ver si algo aprendieron.

Vuelvo a la televisión y veo una policía herida y mesurada. ¿Es ésa la solución política a conflictos de rutina y predecibles? Carajo.