Sin coincidencias

Otra vez señales encontradas

Señales encontradas, otra vez. Existen algunas condiciones como para comenzar a dejar atrás toda la basura literal y metafórica de los cinco meses recientes. No se ve una decisión firme ni claridad de rumbo.

Nos amanecimos con un logro indiscutible del gobierno, más de un año de trabajo serio e inteligente para capturar a Servando Gómez Martínez, alias La Tuta. La captura de un delincuente de ese tamaño debe ser motivo de orgullo y de autoelogio. Pero hay cosas más importantes que un narquito iluminado de la Tierra Caliente de Michoacán. Y esas cosas no recuerdo que hayan sido motivo de Twitter al Presidente, propaganda gubernamental, anticipos informativos. Es el caso, por ejemplo, de la visita de Estado que realizará Enrique Peña a Reino Unido entre el 3 y el 5 de marzo. Que la opinión pública nacional no sepa que una visita de Estado a Reino Unido es radicalmente distinta a una visita, como ocurre a diario en todo el mundo de un gobernante a otro país, no debe extrañar. Pero a la gente se le puede informar. El gobierno mexicano no ha dicho nada previo a esa visita de la que, por su naturaleza, solo habrá dos durante 2015: la de Peña y, hacia junio, posiblemente la del jefe de Estado de una de las seis grandes potencias. Eso es más importante que detener a un mandril michoacano desquiciado. Es un gesto evidente de que, para una de las grandes potencias del mundo, México merece un tratamiento singular y distinguido, con una agenda de amplio espectro para poner los fundamentales de acuerdos estratégicos y duraderos. No faltará el que se plante ante el carruaje real con su cartel imbécil de “nos faltan 43”. Me queda claro que ni a mí ni a muchos mexicanos ni a Isabel de Windsor ni al gabinete de James Cameron les faltan 43. Al contrario. La visita a Reino Unido es el momento de salir del rincón porque todo lo demás ha sido refugiarse en la zona de confort en eventos públicos con gobernadores que a la larga serán de dudosa ralea.

La hoy ex senadora Arely Gómez tiene un perfil incuestionable para ser procuradora General de la República y seguramente más adelante fiscal General de la República. No conozco a nadie que haga un balance negativo de su trayectoria. ¿Pero para capitalizar políticamente un cuadro con Arely Gómez era necesario sacrificar al funcionario más experimentado de todo el gabinete? ¿Nada más porque en un dejo de franqueza y humanidad dijo yo ya me cansé? ¿O fue porque se atrevió a llamarle a las cosas por su nombre, “la verdad histórica”, sobre el caso Iguala al relatar con precisión y verdad lo que sucedió aquella noche?

A Murillo Karam le queda chico recomponer el tiradero que deja Jorge Carlos Ramírez Marín en la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano. Es una pérdida política para el gabinete y no hay ganancia administrativa para mejorar el desempeño de una secretaría en cuya creación no entendieron la auténtica joya que estaban gestando y se limitaron a la inercia, a la frivolidad y al negocio. Murillo tiene en sus manos la pieza fundamental de la política de desarrollo social, más que la propia Sedesol, en manos de Rosario Robles. Pero la política social de Sedatu no necesariamente da votos, que es lo que la señora Robles le ofrece al presidente Peña. No es un buen principio. Vaya uno a saber si Murillo comprende su nueva función y si Rosario Robles aceptaría sin grillas esa debida comprensión.

 

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