Sin coincidencias

La reforma energética va

Se aprobó en el Senado la Ley de Hidrocarburos como el principal instrumento, que no el único, de la reforma energética.

Hace ya siete meses que se reformó de la Constitución los artículos 25, 27 y 28. Uno de los objetivos era recobrar para México la seguridad energética. Es muy sencillo: la inercia del modelo anterior haría a México importador neto, dentro de tres años, de todas sus energías primarias.

Recobrar esa seguridad requería dos elementos: seguridad jurídica y competencia efectiva. Punto final a los monopolios, en este caso públicos, y garantías a inversiones que suponen horizontes de tiempo de operación de 20 a 30 años.

México se encaminaba hacia una crisis energética. En los últimos diez años la producción petrolera de México ha caído en más de 24 por ciento. En el mismo periodo la inversión de Petróleos Mexicanos creció en casi 500%. El dato anterior desmiente categóricamente a aquellos que sostienen que Pemex puede todo y puede solo, a diferencia de cómo operan todas las empresas petroleras del mundo, estatales o privadas. Es evidente que para Pemex acabó la etapa del petróleo de acceso fácil y encara enormes problemas técnicos y financieros.

En 2013 Pemex Refinación perdió alrededor de 150 mil millones de pesos, en un entorno mundial de capacidad ociosa y subutilizada. Estados Unidos cuenta con 160 refinerías. México tiene seis en operación, con problemas de obsolescencia, con bajo nivel de operación, en tanto que el país importa 50% de las gasolinas que consume. En un contexto internacional de creciente productividad y competencia, 80% de los yacimientos mexicanos en explotación se encuentra en fase de madurez o decadencia. Hace cinco años México tenía 5% de las reservas convencionales a escala mundial. Hoy tiene siete décimas de esa reserva. A la vez, 85% de los yacimientos probados y posibles del país son no convencionales y no están siendo explotados.

Todos los indicadores a la baja. En la última década la producción de petróleo a escala mundial se incrementó en 18%. En México se redujo en 24%. En 2004 la producción de Cantarell era de 2 millones de barriles diarios; hoy es de 380 mil. En 1996 la razón del valor de las exportaciones e importaciones de hidrocarburos era de 6.86 a uno; hoy es de 1.62.

En la industria petroquímica 30% del consumo de gas de la petroquímica secundaria es importado, en ocasiones hasta tres veces por encima del precio en el lugar de origen. En tanto, 70% de los productos de consumo nacional de petroquímicos secundarios es importado.

México ocupa el sexto lugar en reservas probadas de gas de lutita a escala mundial. Pero mientras en el sur de Texas se explotan más de 9 mil pozos de gas de esquisto, mejor conocido como shale gas, en México, en la prolongación de ese mismo yacimiento de Estados Unidos se han perforado tres.

En los últimos siete años Estados Unidos y Canadá aumentaron su producción petrolera en 29 y 23% respectivamente. La producción mexicana disminuyó en el mismo lapso en 23%. En Estados Unidos en 2012 se perforaron 137 pozos de aguas profundas y ultraprofundas. En México seis y no han extraído un solo barril. Además,en 2018, Estados Unidos, el principal cliente mexicano, se convertirá en exportador neto de hidrocarburos.

El escenario de hidrocarburos no podría ser más complejo y lleno de retos.

En materia eléctrica, la electricidad de Estados Unidos, en promedio, casa-habitación-industria, cuesta 60% menos de lo que vale en México. Estamos hablando de nuestro principal socio comercial y de ventajas comparativas. Más de 20% de la producción de electricidad es merma, en comparación al 7% del promedio de los países de la OCDE. Al mismo tiempo, cerca de 25% de la facturación eléctrica no se cobra y subsidios mal focalizados en el abasto de la electricidad superan los 80 mil millones de pesos.

Sustituir el diésel y el combustóleo que utiliza la CFE por gas podría ahorrar entre 6 mil 500 y 7 mil millones de dólares al año. El costo para la CFE por el desabasto de gas en 2012 y 2013 es de 30 mil millones de pesos. Casi dos veces el presupuesto anual del estado de Tabasco, por ejemplo.

Los costos de la energía eléctrica para las empresas mexicanas son 84% superiores a los que pagan las empresas de Estados Unidos en el Golfo de México. Los mexicanos pagan 30% más en tarifas eléctricas que el promedio del mercado internacional.

En ese marco la reforma energética va. Habrá que ver con lupa su instrumentación.

 

valencia.juangabriel@gmail.com