Sin coincidencias

De políticos y chantajistas

Hasta gobiernos constituidos con fuerza y respaldo inicial tienen, en ocasiones, que ceder ante lo accesorio a cambio de lo fundamental. Eso ha sucedido en los últimos días respecto de la reforma energética.

Es inevitable en el ejercicio del poder el ingrediente de la pasión y afianzamiento del ego. Todos lo hacen en la parcela de autoridad e influencia que detentan. Lo de Gustavo Madero es un exceso.

La “armonización” de leyes electorales estatales como condición a las reformas en materia de energía refleja de cuerpo entero la personalidad del dirigente nacional del PAN. No bastaron prácticas ilícitas y encubrimientos a sus seguidores en el pasado proceso electoral interno de su partido. Insiste en recordarle a la opinión pública su vocación para el chantaje y la extorsión. Hoy le cobra derecho de piso a la reforma legal más importante en las últimas cinco décadas y probablemente de la próxima generación.

Gustavo Madero no se ha dado cuenta de que ganó ese espacio del poder representado por el PAN. Uno de los rasgos más importantes en el ejercicio de la política desde arriba es la magnanimidad. El presidente nacional del PAN debería saber que la viabilidad y el éxito a mediano plazo de su partido pasa por dar muestras de inclusión personal y conceptual. La columna publicada en MILENIO Diario por Joaquín López-Dóriga el día de ayer da cuenta del ánimo de aplastamiento y vasallaje desde un punto de vista personal por parte de Gustavo Madero. Pero no le es suficiente. Sujeta el proyecto de muchos seguidores de quien fue su adversario, vuelve a poner en secuencia reformas a normas electorales antes que al desarrollo de la industria energética y toma como rehén los tiempos y las circunstancias de una economía urgida de incentivos y signos de recuperación. Ya obligó a que el secretario de Gobernación anuncie que en la Conferencia Permanente de Congresos Locales les dirá la conveniencia de que las entidades federativas armonicen sus contextos legales con las leyes secundarias de la reforma político-electoral aprobadas por el Congreso de la Unión. El secretario de Gobernación tiene claras las prioridades del gobierno y de la nación y por eso interviene. Pero forzar esa intervención tiene un costo, eso Madero no lo entiende.

Para colmo, la posición del líder panista es aprovechada por críticos de la reforma, de derecha y de izquierdas, para reavivar la discusión sobre la pertinencia de prolongar un debate que no lleva 16 meses sino 16 años. Sorprende, desde ese punto de vista, la afirmación de Madero de que “en lo energético es más importante el qué que el cuándo”. Sorprende porque ésa es la lógica del PRD. Sorprende aún más la afirmación proveniente de un ex empresario chihuahuense mediocre, quien debería saber muy bien que en materia de inversiones los plazos son decisivos para inyectar capital o no hacerlo. Tiempo es dinero. Toda esta discusión ha venido a evidenciar el cortoplacismo de la que alguna vez fue llamada la oposición leal. Para el PAN de Madero no hay nada más allá de las elecciones de 2015 para gobernadores y diputados federales.

Dice Madero de la reforma energética que es “nuestro proyecto” con referencia a Acción Nacional y partiendo del supuesto falso de lo que intentaron hacer en 2008. Es falso porque más allá de la carencia absoluta de operación política y legislativa por parte del PAN en aquella reforma fallida, sus contenidos ni de cerca tenían la integralidad y coherencia del modelo hoy propuesto.

El gobierno federal sabe de sus limitaciones aritméticas, no menores en un quehacer político aseado y prudente. Pero tiene memoria y toma nota. Las herramientas a su disposición son variadas y poderosas aunque no estén directamente relacionadas con esta disputa de tiempos y acciones. Se puede ser pasivo en este frente por imposibilidad o continencia, pero en otros frentes y en otro momento se puede ser muy activo. Eso tampoco lo está calculando Gustavo Madero y los beneficiarios de su paso fugaz por la presidencia nacional del PAN.

Sirva todo este proceso de lección a quienes llevan meses desde el poder del dinero cuestionando la gestión económica del actual gobierno. En el próximo futuro ojalá piensen quiénes son sus verdaderos aliados en la arena política para incentivar sus muy personales intereses.

Por lo pronto se ha interconstruido un elemento más de incertidumbre y desconfianza entre actores políticos ubicados en roles decisivos.

valencia.juangabriel@gmail.com