Sin coincidencias

Dos lacras estructurales: corrupción y municipio

Creció en las últimas semanas la opinión y sensación de que México atraviesa por una crisis, punto de quiebre, del proceso de reformas legislativas estructurales, realizado en los 20 meses de la administración del presidente Peña Nieto. Puede ser. ¿Qué clase de crisis? Depende de su narrativa.

Once reformas estructurales, seductoras y atractivas de los medios de opinión internacionales se relegan.Hay 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa desaparecidos. La histeria parcial de la sociedad mexicana se transmite a los medios internacionales y la histeria de los medios internacionales multiplica exponencialmente la supuesta crisis nacional.

En toda crisis política hay un punto de conclusión. Por la razón y la comunicación o por la fuerza. Eso lo sabe cualquiera que haya estudiado crisis políticas. Uno de los principios básicos para atender una crisis es saber y asumir cuál es el centro de atención de una crisis. Y no se enojen. Criticar al gobierno no es estar contra el gobierno. No renuncien a la inteligencia elemental. El gobierno federal se ha ido poniendo en el centro de atención de la resolución de un problema, convirtiendo el problema en una crisis y asumiéndose como actor principal de ella. Es un manejo desastroso.

Hay una narrativa posible, la que en principio ha asumido el gobierno. Es una catástrofe. Unos estudiantes de una escuela Normal Rural de historial deleznable se enfrentan a fuerza pública municipal, bajo el pretexto de botear con autobuses secuestrados rumbo al 2 de octubre, el día que la esposa del munícipe entrega su informe de labores del DIF como punto de partida de su candidatura a la presidencia municipal de Iguala. Para que no le echen a perder la fiesta, el alcalde da instrucciones de que la policía municipal les impida a los estudiantes subnormales ahogar la fiesta. Sin racionalidad y cálculo político alguno, policías imbéciles entregan a otros policías a los detenidos, éstos, a su vez, al crimen organizado y el crimen organizado dispone de ellos. Esa narrativa lleva a que cuando aparezcan, vivos o muertos, 43 estudiantes normalistas que delinquían a escala menor, la crisis ha terminado. Esa es una justificación imbécil de autocomplacencia colectiva.

Hagan otra narrativa si tienen dos dedos de frente. Desde que se construyó la Autopista del Sol, Iguala desapareció del mapa nacional de interés federal. Ocurrió lo que pasó en Michoacán. ¿A quién le importa? Al narcotráfico de amapola que creció exponencialmente y a la fabricación de heroína base. Creció el interés financiero del PRD, asentado ahí desde 1988, antes de ser PRD, en una lucha sangrienta entre bandas y frente al gobierno, que los gobiernos primitivos del PRI fueron incapaces de enfrentar y los gobiernos del PRD decidieron tomar como fuentes de financiamiento con, como diría el centavero presidente del PRD, Carlos Navarrete, “candidatos externos”. Carlos Navarrete es carne de presidio, más allá de corrección política. Así ha sido toda su vida. Incapacidad federal, estatal y municipal para enfrentar el narco a gran escala de drogas duras como la heroína, cuyo centro era Iguala. Nadie sabía, antes de 43 revoltosos que seguramente pagaron con la vida su inconciencia.

El gobierno federal parecería estar en crisis, porque no han querido darse cuenta de que hay dos reformas estructurales, más importantes que las realizadas hasta ahora, que no han querido enfrentar: la corrupción y el municipalismo. En el periodo de transición, Peña Nieto electo se fijó como una de las prioridades la Agencia Anticorrupción. Han pasado dos años. Como es natural, el PAN, igual o más corrupto que el PRI, encabeza la cruzada en el tema. Esos son errores electorales, políticos y éticos. En materia de municipio, bajo un dogma constitucional anacrónico, simplemente no se toca el tema, porque es una fuente de ingresos política y electoral.

Hay fallas en todo el sistema. El gobierno federal anuncia que la seguridad pública de Ixtapan de la Sal la asumen las fuerzas federales. Desde hace años, años, el lugar preferido de descanso del ahora presidente de la República. Y ahora se dan cuenta de que el municipio estaba en manos del crimen organizado. ¿El Estado Mayor Presidencial, encargado de la seguridad personal y por tanto de la seguridad nacional, no se dio cuenta hasta el fin de semana pasado? Es un escándalo. Más que el de 43 desaparecidos.

El diseño normativo y operativo del Estado mexicano está a la descubierta y en ridículo.

 

valencia.juangabriel@gmail.com