Sin coincidencias

Fuegos fatuos

Han surgido múltiples reflexiones, teóricas y prácticas, varias de ellas provenientes de analistas serios en torno a la viabilidad y los potenciales políticos democráticamente adjetivados en torno a la creación del Frente Ciudadano por México integrado por PAN, PRD y MC. Han sido reflexiones teóricas cuyo nivel uno se pregunta si no lo ameritarían otros temas. La interrogante es válida en tanto que el Frente no demuestre en los hechos sus posibilidades y alcances reales.

Sin dárselas a sí mismo de gran teórico, pero con sobrada experiencia en la carrera política, en la realidad rica y perversa del ejercicio del poder en México, decía el diputado César Camacho que el Frente durará “hasta que la candidatura los separe”. El matrimonio duraría apenas su luna de miel.

La lógica histórica maximalista de todo frente reside en que realmente lo sea. En el caso de la trilogía frentista mexicana, esto de origen, no es cierto. Morena existe, las deserciones del PRD continúan y las divergencias profundas en el PAN se mantienen. En este último caso, no solo es por candidaturas, sino por agenda legislativa y, de fondo, por una idea misma de lo que es y no es su partido.

En los hechos, el Frente ha delineado lo que será su agenda legislativa, en la que se privilegian los temas propagandísticos de Morena sin sus bases sociales y sin el encono social y la obcecación por el cargo que López Obrador aglutina.

El Frente dará prioridad al procesamiento legislativo de las fiscalías pendientes de nombramiento y al Presupuesto de 2018, en especial el de los gobernadores panistas (aunque hayan llegado al cargo aliados con el PRD), y el llamado fondo de capitalidad para el gobierno de Ciudad de México. Lo anterior estará sujeto al entrecruzamiento de distintos calendarios fatales, tanto en materia legislativa como electoral.

Un aspecto odioso pero inevitable de la política, más allá de las mejores y más sólidas argumentaciones, es que tarde o temprano todo se reduce a un problema de aritmética. Al día de hoy, los frentistas no han hecho bien las cuentas, su votación no da para vencer al PRI en la Cámara de Diputados, y este último tiene los números para hacer hasta por capricho lo que se le dé la gana. Y no tiene por qué no hacerlo. Son las reglas operativas y discursivas planteadas por Ricardo Anaya y Alejandra Barrales. Arrollarlos legislativamente no tiene costos adicionales hacia 2018, más de los que el PRI está pagando y tendrá que pagar. Aplastarlos es gratis y eso, volviendo al principio, sin considerar el factor de la candidatura, en singular; ya no digamos de las 3 mil 400 restantes.

El Frente Ciudadano por México corre el riesgo más que probable de convertirse de una idea categoría 4 en una ocurrencia tropical. Con realismo, Ricardo Anaya estará en la boleta en 2018 con el PAN y con el Frente o con el PAN solo. Buena parte del frentismo perredista militará o declinará, tarde o temprano, a favor de Morena y Dante Delgado obtendrá lo que por sí solo ya tiene ganado. Valdría la pena explicar hacia 2018, haciendo a un lado la supervivencia del PRD, cuáles son las ganancias tangibles del resto de los frentistas.

valencia.juangabriel@gmail.com