Sin coincidencias

Entre estancamiento y nuevo comienzo

Se acercan días y semanas decisivas. No meses ni años.

El curso de acción gubernamental, el cumplimiento de sus objetivos en el plazo debido y la forma de alcanzar dicho cumplimiento no pueden ser esclavos de lo que apunten encuestas por muy serias que sean. Éstas son un indicador importante, pero un termómetro no distingue si el paciente tiene gripe o cáncer terminal.

En encuestas recientes, plural, los datos no le son favorables a Enrique Peña Nieto, en lo personal, ni al gobierno en lo general.

Por ejemplo, en la más reciente encuesta de GEA-ISA, en la segunda quincena de marzo el nivel de aprobación a la labor del Presidente de la República era de 37%. Quitando a los que respondieron que no saben, 52% desaprueba esa labor. Cabe señalar que en el primer trimestre del año pasado el nivel de aprobación era de 55%. Esto es una caída de casi 20 puntos porcentuales en doce meses. A la pregunta de si la labor de EPN ha sido mejor, igual o peor que la de los presidentes panistas, 25% opina que es peor, 10 puntos más que hace un año; y si a ese 25% se le suma el 41% que respondió que es igual, se tiene un 66% que percibe que no hay cambio o de plano que hay un retroceso. Son muchas las cifras en la encuesta que arrojan una imagen  pública negativa. En marzo de 2013, 44% de los encuestados respondieron que la situación del país en lo político era mala; en marzo de 2014, 53%. La mayoría de las encuestas serias, insisto, arroja un saldo semejante.

La diferenciación no agravia; honra. Vicente Fox, presidente, siguió en campaña para sí mismo, vaya uno a saber con qué objeto. Tal vez porque el personaje en sí mismo no tenía objeto. Felipe Calderón, presidente, siguió en campaña, sangrienta, en beneficio de su partido, cuya estrategia mandó al tercer lugar al PAN en la elección presidencial, asesorado por el cretinismo y la incomprensión de la realidad política y social de la nación de una irresponsable de nombre Alejandra Sota.

Entre la prudencia y la firmeza el gobierno de EPN eligió sus pasos iniciales. El Pacto y los compromisos por México; ya se acabó. Hubo acuerdo entre las fuerzas políticas en torno a las reformas constitucionales de alcance estructural y que marcan un hito en la historia de México, de muchos sexenios, como educación, telecomunicaciones y energía. Hubo la prudencia y la paciencia para dialogar y poner buena cara al mal tiempo con dogmáticos, ignorantes, cortoplacistas interesados y gente inteligente de opciones partidarias distintas. Hubo la firmeza para mantener la intención última de conseguir esas reformas necesarias para lograr una transformación de largo plazo. La consecuencia está a la vista: el resultado de las encuestas. Pero la determinación en ese curso de acción ya no basta. El estilo de gobernar y los mecanismos de esa gobernabilidad no son suficientes para instrumentar esas reformas. Así lo revelan hechos tan disímbolos como el retraso en la aprobación legislativa de las leyes secundarias a las reformas constitucionales o la relación entre las autonombradas autodefensas en Michoacán y los gobiernos federal y estatal.

En lo que pareció al principio un gesto de racionalidad y desprendimiento y que al paso del tiempo podría interpretarse como un brote psicótico de lucidez, el PAN acompañó la línea no solo reformista sino reformadora, diría Emilio Chuayffet, del gobierno de Enrique Peña Nieto. Hasta en lo que toca en materia de energía, el PAN se dio el lujo de ser el primero en enviar iniciativa de ley, más cercana a lo aprobado que aquella que en su momento envió el Presidente de la República. Ahora se sientan y se levantan de mesas formalmente inexistentes. Parafraseando a Lavoisier, nada se cancela, todo se pospone pensando en 2015, la elección próxima. Olvidan que en política siempre llega un momento en que la aritmética se impone con una dosis marginal de corrupción necesaria y suficiente. La prudencia y el tacto tienen límites.

El comisionado del gobierno federal en Michoacán pone plazo al diez de mayo para el desarme de las autodefensas. Éstas responden con otro ultimátum para el cumplimiento de cuatro condiciones, incluyendo la vigencia del Estado de derecho en ese estado para el diez de mayo. El Estado de derecho mínimo en Michoacán depende, entre otras cosas, de la disolución de las autodefensas. ¿Hasta dónde quieren llegar?

Se acercan días y semanas decisivas. No meses ni años. Días y semanas. Ya el gobierno decidirá si depende de las encuestas o de su perspectiva de la nueva historia del país en el siglo XXI.

valencia.juangabriel@gmail.com