Sin coincidencias

Más charlas sin consecuencias

Para efectos de legitimación de una clase política, no solo gubernamental, sino también de órganos autónomos, no está de más acudir de vez en cuando al sentido común, haya o no causal jurídica para acudir a ese recurso.

Uno de los mejores teóricos latinoamericanos para el manejo de crisis, Mauricio De Vengoechea, decía que uno de los remedios esenciales es decir la verdad. Así se atajan especulaciones, dimes y diretes y se cierran rendijas a posibles agravamientos de las crisis. La opción es cerrar el capítulo y anotar los costos en la columna de pasivos. Eso aplica a funcionarios públicos y capitanes de industria y de banca.

En esa tesitura, era muy fácil para el presidente del INE, Lorenzo Córdova, reaccionar a las grabaciones divulgadas y salir a decir, primero, que fue un error irreflexivo e inexcusable haber expresado lo que dijo en la conversación. Y, segundo, ofrecer a la opinión pública una disculpa por la miseria lexicológica y sintáctica del lenguaje utilizado en la conversación. La invalidez jurídica y la ilegalidad de la divulgación de una conversación privada no era tema. Mucho menos reunir a todos los consejeros del INE para declarar que “se quiere lastimar a la institución”. No me digas. No es necesario haber estudiado a Aristóteles; basta a Perogrullo. Córdova ignora, porque su tamaño intelectual no le da, que la materia que lastima al INE no es el hecho de la divulgación de un audio, sino el contenido de la grabación. Eso es lo que daña al INE.

La misma lógica aplica a las grabaciones, en plural, de conversaciones sostenidas entre funcionarios de OHL México. Fue ilegal; fue espionaje; fue delito. ¿Y? esas reflexiones que califican los hechos fueron hechas a un lado por los accionistas de OHL México, que han visto caer el valor de sus acciones en más de un tercio en menos de un mes. Pueden tener una sólida cultura de la legalidad, pero no son estúpidos, como pretendería el presidente internacional de OHL, que en su esquizofrenia califica como vergonzoso el desempeño de su gerente de Relaciones Interinstitucionales en México y al mismo tiempo denuncia que se trata de una calumnia. ¿Fue vergonzoso o es una calumnia? El señor ex ministro de Finanzas de España está igual de confundido que el gobierno mexicano.

La primera conversación de OHL remite a contratos firmados durante la gestión de Enrique Peña como gobernador del Estado de México y del entonces secretario de Comunicaciones mexiquense, Gerardo Ruiz Esparza. El mismo, ahora secretario de Comunicaciones del gobierno federal, que anuncia que los contratos con OHL México serán revisados por lo que se refiere a este sexenio. No es el tema. No tiene credibilidad alguna cuando la pertinencia de la primera conversación publicada tiene que ver con él, durante su paso por el gobierno del Estado de México. La segunda conversación atañe a sobornos a magistrados mexiquenses. Las conversaciones son ilegales y obviamente interesadas en su publicación. ¿Eso implica que el gobierno mexicano no hará nada? Porque los accionistas ya dijeron fuerte y claro que algo anda mal, haya sido legal o ilegal la divulgación de los hechos.

Y no se trata solo de perseguir a funcionarios públicos torpes o corruptos. Para bailar tango se necesitan dos, privados entre ellos, que siempre se quejan de ser víctimas de la corrupción cuando son ellos quienes la practican y fijan las reglas.

 

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