Sin coincidencias

Se acabó

Es muy difícil defender una ideología con números, cualquier ideología, y más cuando los propios números del expositor no los entiende ni él mismo. Eso le pasó al PRD en la reforma energética, que en cuestión de horas el presidente de la República anunciará su promulgación.

Hagamos una recapitulación preliminar, porque la definitiva la hará la próxima generación y la historia: estaba claro desde el Pacto por México, que firmó el PRD, que la discusión de la reforma energética se abría en un abanico de 360 grados. No 180, ni 90; 360 grados. Tan es así, que en su cabal comprensión —sin ironía ni descalificación— Cuauhtémoc Cárdenas salió públicamente a rechazar la posibilidad de reformas constitucionales en el tema y anunció la próxima presentación, lo que hizo, de un conjunto de iniciativas para reformar al sector energético de México, lo que ya es historia, porque desde el miércoles en la noche ya no es un sector, es una rama económica más de la industria mexicana.

Con base en esa posición el PRD presentó un conjunto de iniciativas para reformar el “sector” el 20 de agosto de 2013. Lástima. Porque en julio, un mes antes, el PAN presentó un conjunto de iniciativas de cambios constitucionales en el tema y el gobierno de la República hizo lo propio a principios de agosto, antes de los cambios a leyes ordinarias presentadas posteriormente por el PRD. Las iniciativas constitucionales del PAN y del gobierno de la República tenían prelación jerárquica y cronológica.

Un paréntesis. A los panistas, se les ha llenado la boca en estos días, diciendo que la reforma es de ellos, porque la presentaron antes que la del Ejecutivo federal. Así lo ha dicho Gustavo Madero, lo han declarado senadores del PAN, un diputado cretino panista afirmó en tribuna que se trataba de una victoria cultural del PAN. Esto tiene una explicación. Para los panistas la historia de México no existe hasta que llegaron a la Presidencia de la República en el año 2000. Es más práctico para el imbécil promedio que clientelean simplificar la historia por etapas. Es parte de la condición humana, la aversión a la complejidad. Olvidan que la reforma hoy aprobada es la misma reforma energética que planteó el gobierno de Ernesto Zedillo y que el PAN bloqueó en 1998. La misma, detalles más, detalles menos. Se entiende que lo hagan. Quieren atascarse con los cargos de la apertura y eso no va a pasar. Regreso al PRD.

Llegó la discusión de las reformas constitucionales en diciembre, después de 15 años de debate. El PRD hizo una aparición testimonial junto con sus otros apéndices de las izquierdas y se negó a participar en serio. Las reformas constitucionales se aprobaron a los artículos 25, 27 y 28, además de 21, transitorios que delineaban con toda precisión el contenido de lo que habrían de ser en su momento las leyes secundarias. El Ejecutivo federal envió sus 21 iniciativas correspondientes el 30 de abril para que se empezaran a considerar en comisiones durante el mes de mayo. El PRD había tenido seis meses para estudiar una a una las derivaciones y las consecuencias económicas de lo aprobado en diciembre. Uno quisiera pensar que no lo hicieron, porque si efectivamente lo hicieron, tienen un problema de comprensión de lectura o algo más.

Una ideología no se defiende con números. En todo caso, se disfraza, pero su núcleo conceptual no es estadístico. Eso sí sería de tecnócratas o de nerds sin una visión de la historia y de la vida. Así lo hizo Dolores Padierna, por ejemplo, que ya no sabía qué porcentaje o cifra multimillonaria lanzar hacia el micrófono, donde con simple aritmética, no modelos econométricos, bastaba escuchar sus argumentos para morirse de vergüenza o de la risa. U otro senador que no se cansó durante dos meses de tildar a diario a quienes estaban a favor de la reforma como traidores a la Patria, pero que votó a favor de unos recursos para su estado, derivados de esa “traición a la Patria”, porque su gobernador, Arturo Núñez, lo puso en orden. Como bien tuiteó Javier Lozano, “con dinero baila el perro”. No solo traicionó a su bancada. De esos hay muchos. Se traicionó a sí mismo y él sí públicamente carece de vergüenza.

Nos veremos o no nos veremos en la consulta del PRD. Da lo mismo. No cambia nada. Lo importante es no bajar la atención sobre los reglamentos y acuerdos que emita el Ejecutivo para que la reforma sea una realidad y consiga lo que nos propusimos quienes en alguna forma contribuimos a ella.

 

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