Sin coincidencias

Más sobre Toluca


No solo en México. Ahora resulta que hasta TheNew York Times y The Washington Post se sintieron decepcionados con los resultados de la Cumbre de Líderes de América del Norte. A The New York Times no le pareció que temas polémicos como el comercio, la inmigración y el propuesto oleoducto Keystone XL no se hayan resuelto. The Washington Post deplora que Obama no se hubiera concentrado en la reunión y abordara, en cambio, la situación de Venezuela y Ucrania. Cabe agregar que para Los Ángeles Times los tres mandatarios hicieron pocos progresos.

Vamos por partes. El trabajo realizado por los tres países en materia comercial en las dos últimas décadas ha sido el de un avance gradual, más que satisfactorio para las tres partes, en particular para México, no solo por razones de balanza comercial, sino también por impacto antiinflacionario, aunque los autotransportistas nacionales se quejen cuando en el país vivimos a diario el desorden y la falta de disciplina legal de ese sector. Y a pesar de eso se avanzó en el tema. Con toda la complejidad de la economía global, el comercio entre México, Estados Unidos y Canadá ha logrado consolidarse a escala mundial como el bloque económico más poderoso del planeta.

Por lo que toca a la migración, particularmente a partir de la época inmediata a la Segunda Guerra Mundial, el gobierno mexicano descubrió que convertir la migración de mexicanos a Estados Unidos era un tema de política exterior y se encontró desde entonces con un pretexto y una excusa espléndida para no atacar de fondo las causas del fenómeno migratorio. Más que un tema de fricción en la política bilateral con Estados Unidos, es un tema nacional de insuficiente inversión y de creación de empleos. Y de inversiones sí se habló en la reunión de Toluca.

Es extraño que The New York Times hable del pospuesto oleoducto Keystone XL. Ese proyecto corresponde a la fase cuatro del oleoducto Keystone, fase que está detenida en Estados Unidos por razones de carácter ambiental. La fase uno de ese proyecto está prevista para enlazar Hardisty, Alberta, Canadá con Port Arthur, Texas, Estados Unidos (en el Golfo de México y muy cerca de Houston),pero la fase cuatro de ese oleoducto está planeada para unir Hardisty, Alberta con Steele City, en Nebraska. Nada que ver con la reunión trilateral.

Otros se desencantaron porque Canadá no levantó la obligación a los ciudadanos mexicanos de tener visa para ingresar a ese país. Esa obligación, en parte al menos, se la ganó México y los mexicanos. Lo cierto es que desde los años ochenta muchos de nuestros connacionales apelando a las facilidades de refugio en Canadá viajaban como turistas sin visa, posteriormente se acogían a la legislación de refugiados allá (sin ser auténticos refugiados) y abusivamente se quedaban como residentes. Es evidente que fue un gesto poco amistoso del gobierno canadiense del que debería dar marcha atrás, más aun siendo socios en el TLC, pero los mexicanos le pusieron la justificación y el pretexto en bandeja de plata.

Puede ser que las declaraciones de los tres mandatarios al concluir las conversaciones y el comunicado de la reunión parezcan poco sustantivas, incluso cercanas a la mediocridad.

Los medios, todos, los de aquí y los de allá, no sabemos a ciencia cierta qué es lo que hablaron entre los tres y sus respectivas y reducidas comitivas. Pero hay un indicio.

Inmediatamente después de la reunión se informó a la prensa, pocos medios rescataron la nota, que a la brevedad se reunirán los tres secretarios de Energía, tema que no fue incluido en el comunicado de la reunión y en las intervenciones públicas de los tres personajes.

Parecería que ese fue el tema. Un mercado energético de América del Norte interconectado convertiría a la región en la de mayor potencial del mundo en este rubro.

Cabría especular que si no lo comunicaron, fue porque la reunión era en México y no se trataba de exasperar a los críticos de la reforma en nuestro país. La reforma no ha concluido y faltan las leyes secundarias. Todavía es momento de que los jefes de Estado de los posibles nuevos inversionistas en la industria petrolera y eléctrica de México tengan prudencia y no incurran en lo que se pudiera interpretar como una provocación, totalmente innecesaria en el contexto presente. Si ese fue el tema, la Cumbre de Toluca es la reunión más trascendente, al menos, de la última década.

valencia.juangabriel@gmail.com