Sin coincidencias

Señales encontradas

Señales encontradas. Un inicio de año a tropezones. Mensajes que advierten de la inconsciencia de lo urgente y de lo importante. Acciones y recomendaciones que aconsejan con precisión lo fundamental.

Inmersos en la conflictividad social detonada por el caso Iguala y de lleno en el proceso de la elección federal intermedia, surge el tema de la disputa por las candidaturas. En el caso del PRI, de manera inevitable el gobierno. El chapulinato, el orgullo de los nepotismos y el provincianismo a todo lo que da. Lo que importa no es la función pública que se ejerce, sino qué me toca después. Lo que cuenta es que es mi hijo o mi pariente, al margen de méritos y sobre todo independientemente de las trayectorias probadas de otros. Lo importante no es qué pase con la República, sino cómo afianzar la patria chica, que ni es patria ni chica. Es un botín parroquial.

En medio de la forzada tregua vacacional y dado el calendario electoral de 2015, uno hubiera esperado un comienzo de enero con señales claras y un gobierno nacional preocupado, valga la redundancia, de lo obvio, de un interés nacional. No fue así. Lo primero con lo que nos amanecemos es con la renuncia del director general de Banobras, Alfredo del Mazo, para buscar una diputación federal. Es una perogrullada. Ya que no fue candidato a la gubernatura del Estado de México en 2011, le toca en 2017. Es alarmante la estructura de prioridades del gobierno federal y de sus funcionarios. Es un escándalo.

Me explico. El gobernador Peña Nieto no pudo imponer a su pariente por el chantaje de Eruviel Ávila con la amenaza de hacer una coalición con el PAN y el PRD. Neciamente, se reviven las querencias del parentesco y se le hace director de Banobras. Yo no sé, ni me importa, si Alfredo del Mazo es un buen o mal precandidato al Estado de México. Me preocupa que el director general de un banco público de la mayor importancia para el interés nacional prefiera ser diputado federal y colocarse en la contienda por una gubernatura. Esto es asqueante. No existe la menor conciencia de la función colectiva en la administración pública federal. No hay responsabilidad ética ni del bien al que se sirve, a costa de los contribuyentes federales ni de una vocación definida, que no sea la de la ambición personal por encima del interés público. Es hechura íntegra de su padre, de quien a pesar de los afectos, el presidente De la Madrid tuvo conciencia de que no era el hombre adecuado para gobernar a México. Y esa fue la nota política del inicio de año.

Resulta que el hijo del director de Comunicación Social de Presidencia de la República quiere la misma candidatura que el hijo del Presidente del PRI Nacional. Por el rango de personajes involucrados, inevitablemente se implica la decisión presidencial y el tiempo del presidente de la República en etapas aciagas, muy complicadas para el país. Inestabilidad del tipo de cambio, baja de precio del petróleo, inconformidad genuina o conspiratoria en las calles, estancamiento en el nivel de pobreza extrema, deterioro de la desigualdad. Y Peña tiene que dedicar tiempo a decidir ya no digamos quién será el futuro presidente municipal de Metepec; ni siquiera. Sino quién será solo el candidato del PRI. Eso es patético. Ese es el nivel de preocupaciones de algunos integrantes de la así llamada clase gobernante, que ni es clase y lo de gobernante lo veremos en los próximos meses.

Señales encontradas porque también en esta semana, un mexicano de excelencia al frente de una organización de primera, José Ángel Gurría, con sensatez y sin estrépito, pone a consideración el estudio económico de 2015 de la OCDE. Sus conclusiones abarcan dos grandes vertientes. Por un lado, administración y justicia. Por otro lado, atención a la desigualdad. El informe aborda propuestas sin las cuales las reformas estructurales, atinadas y oportunas, serán inaplicables o incompletas.

Qué bueno que un mexicano de excepción como José Ángel Gurría venga a decir desde un cargo multilateral lo que México debería hacer con la experiencia y el conocimiento de los que está sedienta y carece la administración pública federal. La lectura de ese informe es indispensable para cualquier mexicano, y en especial un funcionario público que se precie de lo que supone que está haciendo y para qué lo está haciendo. Para su consulta remito a OCDE (2015). Estudios Económicos de la OCDE: México 2015, OECDE Publishing. http://dx.doi.org/10.1787/9789264218734-es.

 

 

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