Sin coincidencias

Misterio para la araña

Uno de los problemas más complejos que ha enfrentado históricamente el análisis político de México es el predominio en la toma de decisiones de las relaciones interpersonales o el cálculo político racional. Autores de peso en el estudio del sistema político mexicano se lo plantearon explícita o implícitamente y no lograron resolverlo del todo. Desde Vincent Padgett hasta Jorge Castañeda, pasando por todas las celebridades académicas que dejan sin resolver la incógnita.

En ese dilema se enmarca, no sabemos, si la renuncia, la aprehensión, la consignación, el usted disculpe, del ex subsecretario de Gobernación para la Prevención y Participación Ciudadana, Arturo Escobar. Para muchos, hay que decir, la mayoría, es un escarmiento ejemplar. Felices y a celebrar: la vigencia del estado de derecho: decisión celebrable si tiene fundamentos. Si es así, es un tema de sobremesa, frívolo. Arturo Escobar y los verdes dan para los aperitivos o el postre y los digestivos. Va más allá.

Si se trata como la ausencia o la falta de vigencia del estado de derecho en México, de un brote sicótico del Estado mexicano que procede penalmente contra un subsecretario de Gobernación, es para festejarlo en sí mismo. Pero la vigencia del estado de derecho supone, entre otras premisas, la aplicación de la ley sin distinción. Si se trataba de ofrecer una pieza mayor a los leones del circo, podían haber entregado no a un subsecretario, sino a un secretario que adjudica licitaciones y las revoca argumentando que el Presidente de la República se lo ordenó o a una secretaria que a lo largo de toda su carrera política reparte todo lo repartible entre clientelas electorales a cargo del erario público.

¿Agravio personal o cálculo político racional? Sin el Partido Verde, del cual el ex subsecretario Escobar era, como se quiera ver, uno de sus representantes más distinguidos, si no el que más, o, ante la realidad de ahora, uno de sus integrantes más prescindibles y moralmente peor votados, sin el Partido Verde, y sin su coordinador parlamentario —Escobar—, repito, muchas de las reformas estructurales habrían sido imposibles y la mayoría que hoy reclaman los líderes del PRI en la Cámara de Diputados sería una ficción.

Tiene que haber, uno quisiera pensarlo, un cálculo racional que haya ponderado el pasado inmediato y las necesidades del partido gobernante en 2016, 2017 y 2018. Simplemente respecto de la próxima elección presidencial, que, múltiples análisis anticipan, será de tres tercios, la contribución del Verde, con todo y su desprestigio y los odios del círculo rojo, con dos o tres puntos porcentuales, puede hacer la diferencia.

Caras vemos. A Escobar lo pescaron en un aeropuerto de Chiapas con un millón de pesos en efectivo. A Javier Duarte, lo pescaron con 25 y es gobernador y, según dice, amigo del Presidente. He visto a delegados federales del PRI y de otros partidos, en mesas de restaurantes, con millones de pesos en bolsas de estraza. Fueron al pan o por las tortillas. Las opciones del Verde son dos: retraerse en sus alianzas con el PRI o encarecerse aún más a pesar de la baja de su porcentaje. Supongo que en el gobierno calcularon.

PD.

La procuradora Gómez dice que la Fepade actuó con autonomía y que "fue un asunto como salió ayer en medios". Esto es nuevo. No sabíamos que una fiscalía dependiente de la Procuraduría es autónoma y que las órdenes de aprehensión las giran los medios.

valencia.juangabriel@gmail.com