Sin coincidencias

'Michoacanólogos'

En la coyuntura hay muchos temas que, sin ánimo de priorización alguna, obligarían a una opinión. El incremento de precios de principio de año, so pretexto de la nueva legislación fiscal, y la entrada en vigor de las kafkianas obligaciones de los contribuyentes son un tema. La continuidad en la estrategia institucional y de práctica pública del gobierno federal en la prevención de desastres naturales es otro. La inminencia de discusión y aprobación de leyes que hagan valer las reformas más trascendentales del sexenio es un asunto fundamental. La autorización de la Corte para la localización e intervención por parte de la autoridad judicial a la telefonía privada no es una cuestión menor. La nota dominante, sin embargo, sigue siendo Michoacán. A pesar del esfuerzo sorprendentemente consistente del gobierno federal, las opiniones no están unificadas.

No importa que estemos a un mes de la reunión de los tres líderes de América del Norte en México, en pleno relanzamiento modernizador de nuestro país. Una reunión aún más importante que la sostenida por George Bush y Carlos Salinas en 1988. La reunión próxima puede marcar un cambio de época en América del Norte, a pesar de que muchos analistas —es su ideología y son sus creencias, que pase México de socio a aliado de pleno derecho, con todo y sus obligaciones, de los Estados Unidos y del mundo occidental, arriba del Ecuador, no solo es una decisión política, sino para usar una expresión que odian, es un destino manifiesto, geográfico, histórico y rásguense las vestiduras, ético y cultural—.

Dicen comentaristas de tele, de radio y caricaturistas que el nombramiento del comisionado Alfredo Castillo para Michoacán fue para sustituir al gobernador. Sabrán porqué lo dicen. Una opinión distinta es que la decisión tomada fortalece al gobernador y la gobernabilidad del estado de Michoacán. Lo fácil era derrocar a Fausto Vallejo. Bastaba el pretexto de su estado de salud. Nadie hubiera protestado. No fue así. No lo fue porque esta estrategia inédita va a la esencia del problema, como no lo hizo Calderón, asesorado de inicio por un círculo de imbéciles integrado por el secretario de Defensa Galván Galván, el secretario de Gobernación Ramírez Acuña, su entonces asesor Juan Camilo Mouriño, su hermana Luisa María y, sobre todo y por encima de ellos, "el ingeniero Genaro", secretario de Seguridad Pública Federal, delincuente converso en autoridad, del que desgraciadamente quedan algunos resabios en la administración de Peña Nieto. El principal idiota fue el presidente Calderón por lo que decidió y toleró desde su condición enana solo de michoacano.

Hoy es distinto. Alfredo Castillo no llega a reemplazar a Fausto Vallejo. Su arribo como comisionado es para restituir el poder del gobernador de Michoacán, perdido y erosionado, a conciencia, desde el gobernador Cuauhtémoc Cárdenas, cuando Michoacán se convirtió en portaaviones, para efectos prácticos, del comercio de estupefacientes, por una parte, y del tráfico de armas de los Estados Unidos para aniquilar a la guerrilla nicaragüense al margen de la aprobación del Congreso. Cárdenas y Godoy, su procuradorcito, estaban en eso. Su hijo, delfín y futuro gobernador, también. Los problemas sociales tienen historia política. La presencia de Los Zetas en Michoacán desde 2001, con el paso del tiempo, con toda lógica y justicia generaron el nacimiento de un grupo de autodefensa, La Familia. No es una opinión de corrección política, como irresponsablemente algunos han afirmado, que las autodefensas sean condenables. El antecedente inmediato ahí está. Los "comunitarios" de hoy son el cártel de mañana. No tiene vuelta de hoja. Cuando condicionan
su desmovilización a la aprehensión de un muerto, (si no pregunten en Washington por el cadáver), es solo una excusa para justificar la continuidad de un estado de cosas inaceptable.

Se entiende que el gobierno federal adopte una estrategia progresiva y selectiva. Vamos por partes. Los malos del antepasado, luego del pasado, después del presente y anticipar el futuro. El decreto que le da funciones a Alfredo Castillo es muy claro.Políticamente, de fondo es un supersubsecretario de Gobernación y que el gobierno federal se alinee en coordinación con el gobierno estatal, a diferencia de los enanos del gobierno panista, michoacano. La diferencia es abismal. Abismal.

Las estupideces del pasado perredista y panista en Michoacán tarde o temprano quedarán aplastadas por la modernización de México.

valencia.juangabriel@gmail.com