Sin coincidencias

Luna nueva

Si se ha de hacer caso a las declaraciones de Gustavo Madero, presidente de Acción Nacional, y de Jorge Luis Preciado, coordinador del grupo parlamentario del PAN en el Senado, inició la etapa de la confrontación. No nos confundamos. La adversariedad en política no es sinónimo de confrontación, sino de diferencias y distingos. No. El presidente del PAN sostiene que los errores recientes del PAN giran en torno al no desmantelamiento del priismo en los 12 años que gobernó su partido.

Hace remembranza de los errores documentados, ingenuos y estúpidos de su prócer tío-abuelo. Es cierto, su tío-abuelo se equivocó. Olvida los rasgos distintivos de su tío-abuelo en el momento de la Revolución mexicana: un hombre sin vocación pública, endeudado, ingenuo, sin formación política, de caballito blanco entrando a la Ciudad de México. Ese era Francisco I. Madero. Carne de paredón. Ese es su prócer, no el mío. Era el latifundismo y la aristocracia de salón hecha Estado. (Los priistas de hoy no están exentos de eso, con sus trajes, sus negocios, sus viajes, sus bienes raíces, sus relaciones financieras). Gustavo Madero es la versión infantil de lo peor del priismo. Las mismas prácticas, pero sin saber cómo operarlas.

A los 75 años de la fundación del PAN repasa, según él, cinco etapas: fundación, oposición deliberativa, insurgencia electoral, el PAN en el gobierno y la luna nueva. Hueco y cursi.

Una formulación vacía de concepto para entender la evolución de la segunda organización más importante en la historia del México contemporáneo que es el PAN. Pero a Gustavo Madero no le da para más.

Aparentemente deciden romper lanzas con el PRI rumbo a la elección federal intermedia de 2015. Madero sostiene que el mayor error del PAN fue no desmantelar al priismo durante los 12 años que estuvieron en el gobierno. Destruir, aniquilar, arrancar de sus cimientos. Nada más que el PRI no solo es el horrible adefesio de Insurgentes norte, sino alrededor de 30 millones de votantes. Peligroso. Muy en consonancia con el “jodidos, rojillos y sin varo. Arriba los mexicanos de raza blanca y clase alta. Todos los demás son una mierda”. Jorge Romero, jefe delegacional del PAN de Benito Juárez.

En la misma lógica, su apéndice motelero de paso, Jorge Luis Preciado, declara que ya no acompañarán al PRI en colaboración y cooperación rumbo a 2015. Qué bueno. No han podido explicar las extorsiones y venalidades de los moches, mediante los cuales legisladores afines a Madero cobraban una corta por asignaciones presupuestales a obras en diferentes localidades. No pudo Preciado explicar si le ofreció al senador Martínez 500 mil pesos por aprobar la reforma energética, ni tampoco si invitó a senadores a una fiesta con sexoservidoras para aprobar la misma reforma. El tema no es ese. El tema es cuánto había recibido Preciado para hacer a terceros ese ofrecimiento.

Ahora Preciado dijo que con la aprobación de los funcionarios de los órganos de energía era la última vez que el PAN colaboraba con el PRI. Debería haber precisado. Es la última vez que el PAN de Preciado y de Madero, colaboraban con otro PAN, menos dedicado a las extorsiones y a la trata de blancas. Ni el cinismo del PRI en sus mejores épocas.

De Gómez Morín a Calderón y Madero hay una distancia que es la que existe entre principios y lecturas personales de coyuntura. Esa es la diferencia. La única y abismal. Entre la riqueza intelectual y un genuino y opinable amor a la patria, y el placer por el dinero, los moches y las putas.

Ese no es todo el PAN. Hay panistas por cientos de miles que existen de probidad personal y moral. No están en la dirigencia y no serán los que estén en las elecciones de 2015.

El coordinador parlamentario del PAN en el Senado afirma que todo lo que se ha revelado de la conducta pública y privada de figuras panistas es parte de una campaña del PRI y del Gobierno rumbo a la elección federal intermedia de 2015. Ninguno de los hechos revelados ha sido fabricado por el PRI ni por ningún tercero para desprestigiar a Acción Nacional. Todo ha sido fuego amigo.

Mención aparte merece el gobernador panista de Sonora, Guillermo Padrés. Falsario, cínico, defensor de Grupo México, usurpador de 49 niños muertos. Gracias a ellos, llegó a la gubernatura con el apoyo de Felipe Calderón, Margarita Zavala, Max Cortázar, Juan Molinar, Daniel Karam, Carla Rochin. 49 niños muertos bien valen una gubernatura. Eso es lo que Madero y Preciado defienden. Luna nueva.

 

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